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La antigua URSS se alía con el fundamentalismo islámico

Rusia ayuda a Irán a convertirse en potencia nuclear

La colaboración comenzó en tiempos del final de la Guerra Fría

Sábado 6 de enero de 2007, por ER. Teherán

Los cimientos de la cooperación nuclear entre Irán y Rusia habían sido echados en junio de 1989, tras la guerra entre Irán e Iraq y como contrapeso a la ayuda de Estados Unidos a Sadam Husein. La visita visita oficial a Moscú del presidente del parlamento iraní Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, recibido por los dirigentes de la Unión Soviética, Miguel Gorbachov incluido, supuso el inicio formal del programa nuclear iraní

Al término de la visita las partes firmaron dos documentos que sentaron las bases de las futuras relaciones bilaterales: la Declaración sobre los principios de relaciones y cooperación amistosa entre la URSS y la República Islámica de Irán, y el Programa de cooperación económico-comercial y científico-técnica a largo plazo, ambos documentos para el período de hasta 2000. Sin embargo, intuyendo la potencial peligrosidad del acuerdo, se incluían cláusulas sobre cooperación en energía, gas, transporte y aprovechamiento de la energía atómica y nunca para crear armamento nuclear u otros artefactos explosivos nucleares, y que estarían bajo las garantías del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

Durante largo tiempo, Rusia e Irán no lograban ponerse de acuerdo sobre el lugar de las obras de las instalaciones. La parte iraní deseaba que el grupo generador quedara instalado en la parte norte del país, zona de seísmos. A finales de septiembre de 1994, Rusia e Irán concordaron las cláusulas del contrato según el que sería ultimado el montaje del grupo generador de la central nuclear en Bushire, que fue iniciada por especialistas alemanes. Como resultado, el 5 de enero de 1995 en Teherán fueron suscritos el Contrato para la terminación del montaje del primer grupo generador de la planta nuclear en Bushire.

Desde ese momento ya se puede hablar del inicio de una cooperación nuclear real entre Rusia e Irán. Bajo normas internacionales del OIEA, Irán había firmado en 1970 el Tratado de No Proliferación Nuclear y en febrero de 1992 había autorizado las visitas de los inspectores internacionales, algo que curiosamente hoy niega. Tras haber firmado en 1997 el Protocolo Adicional al acuerdo sobre garantías del OIEA, Teherán había dado otro paso para convencer a la comunidad internacional de que el programa nuclear iraní era de carácter civil.

A pesar de que Rusia se comprometía, según el contrato, a terminar la edificación de la central de Bushire, el grupo generador que había empezado a montar Alemania fue bombardeado varias veces durante la guerra irano-iraquí y estaba medio derruido. El contrato para tres reactores más entró en vigor el 12 de enero de 1996. El 24 de agosto de 1995, Moscú y Teherán concertaron el contrato sobre los suministros del combustible nuclear ruso para la central de Bushire, con 30 millones de dólares de combustible en el período 2001-2011. Sin embargo, Irán no lo ha recibido hasta hoy a causa de su negativa a firmar el protocolo sobre la devolución del combustible nuclear usado a Rusia y por las demoras de construcción. Situación que arregló la llegada al poder de Vladimir Putin, quien a partir de 2004 se encargó de supervisar la colaboración nuclear.

La situación del combustible nuclear quedó aclarada sólo a mediados de febrero de 2005, cuando visitó Moscú el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Hassan Rouhani. Según afirmó, los acuerdos sobre los suministros del combustible nuclear ruso serían sellados a finales de febrero de 2005 durante la visita a Teherán del director de la Agencia Federal de Energía Atómica, Alexander Rumiantsev. La visita comenzó el 26 de febrero de 2005 y al día siguiente las partes suscribieron todos los documentos necesarios en la zona de las obras, en Bushire, que será entregada a principios de 2007.

Uno de los principales argumentos sobre esta cooperación es que la participación de Rusia en la ejecución de proyectos en el territorio de Irán respeta los principios del Derecho Internacional y no infringe el régimen de no proliferación de armas nucleares. Sin embargo, tales formalismos de poco sirven a día de hoy, a sabiendas que Rusia hace todo lo posible para entorpecer la hegemonía de Estados Unidos, sin darse cuenta que posiblemente Irán aproveche la tecnología para construir la bomba atómica y aspirar finalmente a la conquista del mundo que desea efectuar el Islam.


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