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Solidaridad chiíta entre Irán y Hezbolá

El Líbano censura «Persépolis»

La película muestra el fanatismo del Islam tras el triunfo de los ayatolas

Jueves 27 de marzo de 2008, por ER. Teherán

La película de animación «Persépolis» no será proyectada en las pantallas libanesas. Basada en los espléndidos cómics homónimos de la dibujante iraní Marjane Satrapi, relata la irrupción de la Revolución Islámica en Irán a través de los ojos de una niña persa.

Las razones de la censura no se han hecho públicas, pero todo apunta a que los responsables de Seguridad General, dependientes del Ministerio del Interior, han visto en Persépolis un ataque al Islam y más concretamente al chiísmo. «Está claro que el jefe de los Servicios de Seguridad, el general Wafiq Jizzini, es cercano a Hezbolá y no quiere autorizar una película que, según él, da una imagen de Irán peor que bajo el Shah», afirma uno de los responsables del organismo.

Los dibujos en blanco y negro de Marjane Satrapi repasan la represión del régimen del Sha Rida Palavi, la llegada al poder de los ayatolas en 1979 y la inmediata imposición de un régimen teocrático y medieval como el chiíta.

Desde Teherán, su presidente Mahmud Ahmadineyad, que ya tuvo reacciones furibundas contra la exitosa película 300, calificó la cinta de «islamófoba» y «anti iraní», procediendo el Ministerio de Cultura a proyectar una versión censurada que desvirtúa por completo el contenido del filme.

El Líbano, que para muchos tontos útiles ha sido siempre un lugar «liberal» atacado de manera injustificada por Israel, ha mostrado su verdadera cara. Hezbolá, literalmente «Partido de Dios», manda en el Líbano y es de tendencia chiíta, como Irán.

Escándalo ridículo

El distribuidor de la cinta en el país mediterráneo, Bassam Eid, se ha escandalizado y considera la decisión «ridícula», pues «todos aquellos abonados a canales satélite la pueden ver gratis», que constituyen la mayor parte de la población libanesa.

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Cartel de Persépolis
Los musulmanes odian los dibujos animados

La decisión ha escandalizado a parte de la sociedad libanesa. La cinta, que obtuvo el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes en 2007 y ha sido nominada a los Oscar, es vista como parte del enfrentamiento político entre la mayoría –-antisiria y por extensión anti iraní— y la oposición, representada por Hezbolá y apoyada por Damasco y Teherán.

La jefa de cultura del diario L’Orient Le Jour, Maria Chakhtoura, califica la censura como parte de una «política de erosión de las libertades destinadas a hundir al país en las tinieblas, aislarlo de todo aperturismo e imponerle una cultura que rechaza». «Prohibir Persépolis o cualquier otra película, libro, CD o disco que no sea conforme a una determinada cultura, como se hacía hace más de una década, no tiene nada de inocente», sentencia, algo que desde El Revolucionario aplaudimos, si con «cultura» se refiere al Islam y con «libertades» se alude a las sociedades que superaron el Antiguo Régimen y acabaron con el Trono y el Altar.

Persépolis puede verse también comprando en el mercado de falsificaciones del Líbano una copia por dos dólares.


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