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Toleran ciertas exhibiciones para atraer el turismo

El Islam y la sexualidad

Pero los islamitas deberán respetar el rigorismo impuesto por sus ulemas

Sábado 18 de octubre de 2008, por ER. Yakarta

Esa particular cláusula ha sido aprobada por el comité legislativo que desde hace meses diseña el borrador del proyecto. El sector turístico, un importante motor de la economía del país con la mayor cantidad de musulmanes en el mundo, y representantes de colectivos culturales sostienen que la normativa podría perjudicarles seriamente.

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Indonesia
Rigorismo islamita camuflado de cruzada antipornográfica

El proyecto de ley antipornografiá tratará las zonas de ocio y entretenimiento de forma diferenciada. Lo que significa que este proyecto, polémico para varios sectores de la sociedad de Indonesia, establece que sólo se permitirá usar biquinis a las extranjeras y exclusivamente en las zonas turísticas. Nuevo beneficio para el mercado pletórico, que nuevamente burla la ley y tolera sin problemas aberraciones como el burquini.

El comité parlamentario encargado de debatir el proyecto de ley, ha establecido que se puede considerar pornografía «cualquier tipo de comunicación» que «pueda suscitar el deseo sexual» o «violar los valores morales de la sociedad», autorizando a individuos o grupos a tomar «medidas preventivas» contra actos que consideren pornográficos.

¿Qué es pornografía para el Islam?

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Beso
Un acto de pornografía en el Islam

Para el Islam, toda representación icónica o relación corporal es sinónimo de pecado. El espiritualismo de esta religión y de su moral les lleva a prohibir películas donde aparezca la imagen de Dios y a tener un código penal que, a ojos de los países que han superado el oscurantismo medieval del Antiguo Régimen, verdaderamente asusta.

Así, las leyes en el Islam reconocen que es legal mantener una relación sexual con un cordero, aunque sea pecado mortal comer su carne después. También que los hombres practiquen sexo con animales, siempre que sean de sexo opuesto; hacerlo con los del mismo sexo conlleva la pena capital. E incluso los médicos no pueden ver los genitales de un enfermo si no es a través de un espejo.

En Indonesia, por ejemplo, masturbarse está penado con la horca, por lo que esta acción sería más que pornográfica. No hay más que recordar lo que intentaron hacer con la versión indonesia de Playboy, publicada en la más liberal isla de Bali.


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