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Ehud Olmert termina su visita a la RPCh sin encontrar compromisos concretos respecto a Irán por parte de sus interlocutores

«Sanciones más duras contra Irán podrán llegar a resultar necesarias» advierten los israelíes

China, mientras tanto aboga por una «salida diplomática» al contencioso de acuerdo con los cánones del inexistente «derecho internacional»

Sábado 13 de enero de 2007, por ER. Shangai

La visita de Ehud Olmert a la República Popular China llevada a cabo en el momento preciso en el que se cumplen quince años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Israel y el «Imperio del Centro», ha concluido sin que el primer ministro del estado de Israel haya podido arrancar a sus interlocutores chinos compromiso concreto alguno acerca del endurecimiento de sus posiciones en lo concerniente al contencioso con Irán

Las relaciones comerciales entre Teherán y Pekín, ante todo en lo tocante a los mercados energéticos que China precisa dominar si es que pretende mantener el actual ritmo de crecimiento de su tejido basal pueden dar en efecto razón de los llamamientos alicianos por parte de los dirigentes de la sexta generación de la izquierda definida al «diálogo», la «negociación» o el «derecho internacional».

El jueves 11 de enero, en el último día de su tour por la República Popular China, el primer ministro de Israel Ehud Olmert pudo entrevistarse con el Presidente Hu Jintao en Pekín y trasladar de este modo al timonel de la nación más poblada de la tierra las posiciones israelíes en torno al «contencioso nuclear iraní». En declaraciones a los periodistas, el jefe del gobierno israelí afirmó que «China ha dejado absolutamente clara su oposición a la nuclearización de Irán, en el sentido de que este régimen obtenga armas nucleares». Hay que recordar que China, junto con Rusia, Estados Unidos, Alemania , Francia y Reino Unido acordaron, a mediados del pasado año, un paquete de sanciones económicas contra el régimen teocrático de oriente medio que habrían de mantenerse hasta tanto Irán no renuncie al desarrollo de la tecnología atómica capaz de ponerle en condiciones de llevar al terreno de los hechos sus posiciones acerca del estado de Israel y la necesidad de «borrarlo del mapa». Sin embargo, hay señales de que tales «sanciones», al igual que el resto del fantasmagórico «derecho internacional», pesan ante todo sobre el «papel» que, en efecto, puede resistirlo todo, dado que Rusia , importante socio comercial y político de la República Islámica como es bien sabido, ya ha comenzado a violar dichas medidas por activa y por pasiva.

En todo caso, y tras la entrevista con Hu, fuentes cercanas al primer ministro no tuvieron empacho en reconocer que «Aunque estamos satisfechos con el trabajo diplomático realizado hasta ahora, sanciones aún más duras podrían resultar necesarias». El entorno del camarada Hu Jintao no realizó declaraciones al respecto.

Resulta imprescindible pensar a este respecto que de Irán proceden precisamente en torno al 12 por ciento de las importaciones de crudo y gas natural realizadas anualmente por la República China, unos recursos absolutamente necesarios para el mantenimiento de los frenéticos índices de crecimiento económico del cuerpo político chino. Este factor basal puede en efecto dar buena cuenta de las «reticencias» chinas frente a la «política de halcones» propia de EUA o Israel —que se juega su mismo mantenimiento en el ser— o las constantes apelaciones por parte de Hu o de Wen, a la «diplomacia», el «diálogo» con el régimen teocrático de Teheran o el inexistente «derecho internacional» o a las «Naciones Unidas». ¿Respetó acaso China las «normas» de papel emanadas por tal «fantasma jurídico» en la campaña de «liberación del Tíbet»?, ¿se atendría a ellas caso de una declaración formal del independencia por parte de los secesionistas de la isla de Formosa o de los mahometanos de la provincia de Xinjiang?

De hecho, y profundizando en esta situación basal, el mismo jueves Pekín advirtió firmemente, por boca de Liu Jianchao, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, a los Estados Unidos de América del Norte que se abstuviera de interferir en sus relaciones comerciales con Teherán después de que Washington expresara negro sobre blanco sus «preocupaciones» sobre los planes de inversión de la petrolera estatal de la República Popular CNOOC en reservas gasíferas del norte de Irán, negocios que según la agencia persa de noticias Mehr podrían significar un total de 16 millones de dólares. Según la interpretación norteamericana, tales movimientos representan una fragante violación de las sanciones impuestas a la República Islámica: «Creemos que este tipo de cooperación y relación es legítima. La cooperación normal no debería ser estorbada», sostuvo Liu en declaraciones a los medios.


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