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La revolución no debe ser televisada

Domingo 1ro de abril de 2012

Al cumplirse diez años de la intentona para derrocar el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, vale la pena volver a ver La revolución no debe ser televisada, el documental estrenado en 2003 por Kim Bartley y Donnacha O’Briain ("The revolution will not be televised / Chávez: Inside the Coup") sobre el golpe de estado de 11 de abril de 2002, liderado por Pedro Carmona en Venezuela, en el que fue detenido el presidente Hugo Chávez, quien pudo restablecerse en el poder dos días después.

La revolución no debe ser televisada

Los cineastas irlandeses Kim Bartley y Donnacha O’Briain llevaban siete meses en Venezuela grabando escenas de la vida cotidiana del presidente Chávez para un documental, coincidiendo que un grupo de televisión irlandés se encontraba en el Palacio de Miraflores cuando se desató el golpe de Estado, por lo que fueron testigos del fracasado golpe de Estado que contó con la aquiescencia de los Estados Unidos del Norte de América y en el que estuvieran implicadas organizaciones empresariales venezolanas, medios de comunicación antichavistas y algunos militares golpistas. El documental permite contemplar buena parte de estos sucesos de la historia reciente de Venezuela que pudieron ser grabados por las cámaras y que al permitir que la contra revolución fuera televisada facilitaron la continuidad del proceso revolucionario bolivariano chavista.

Un análisis escrito inmediatamente después de los sucesos de abril de 2002 en la revista El Catoblepas:

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