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Malvinas argentinas, TIAR agotado y Cumbre de las Américas en el aire

Domingo 5 de febrero de 2012

Intervino el canciller argentino, Héctor Timerman, en el primer plenario de la XI Cumbre de la Alianza Bolivariana de los pueblos de Nuestra América, ALBA, reunida en el caraqueño palacio de Miraflores, al terminar un largo día del sábado 4 de febrero de 2012, políticamente denso y significativo, en el que Venezuela celebró por todo lo grande el vigésimo aniversario del frustrado golpe militar que, sin embargo, fue antesala imprescindible de la revolución bolivariano venezolana cuyo adalid es Hugo Chávez.

La Cumbre del ALBA aprobó un comunicado que apoya con firmeza la secular reclamación de las Islas Malvinas por parte de la República Argentina, expoliada por el decadente Imperio de su Graciosa Majestad londinense, papisa también de la Iglesia Anglicana.

Hugo Chávez aprovechó para manifestar que Venezuela intervendría militarmente junto a la Argentina si menester fuera: «En este caso hablo solo por Venezuela, pero si al imperio británico se le ocurriera agredir militarmente a Argentina, Argentina no estará sola en esta ocasión. No estará sola: Venezuela no es ninguna potencia, pero algunos hierros tenemos... y tenemos voluntad para resistir la agresión imperialista contra países hermanos.»

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, protagonizó algunas de las intervenciones más lúcidas de la reunión. Afirmó que ha llegado el momento de que América aplique sanciones contra el Reino Unido por su negativa a sentarse a negociar con Argentina sobre la cuestión de las Malvinas. «Es momento de que América Latina decida sanciones contra ese desubicado poder que pretende ser imperial y colonialista en el siglo XXI, creo que debemos ir a cosas más contundentes.» «¿Por qué ésta asimetría?, si algún país de América Latina desobedeciera una resolución de la ONU ¿cuántas sanciones ya no hubiera recibido?». Y propuso que los países del ALBA abandonen en bloque una institución tan anacrónica como el TIAR.

El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca TIAR (pacto de defensa mutua interamericana auspiciado por los Estados Unidos del Norte de América tras la Segunda Guerra Mundial, firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro, por lo que también es conocido como Tratado de Río), demostró ser papel mojado hace mucho tiempo, por ejemplo cuando el Imperio Useño se alineó junto con el Imperio Británico en la guerra que Argentina mantuvo de abril a junio de 1982 con la Gran Bretaña por la liberación nacional de las Islas Malvinas, las Islas Georgias del Sur y las Islas Sandwich del Sur.

Sin embargo el TIAR se mantiene, sobre todo por cierta inercia de la élite burocrática de los funcionarios diplomáticos, bien engrasados a lo largo del tiempo, al margen y por encima de las coyunturas políticas circunstanciales de cada país.

Sin embargo, en el primer plenario de la XI Cumbre del ALBA, la noche del 4 de febrero de 2012, el presidente ecuatoriano Correa propuso a los reunidos estudiar un abandono en bloque de este instrumento agotado, vestigio del paternalismo yanqui respecto de Hispanoamérica.

También fue el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien sugirió, delante del presidente cubano, Raúl Castro, que el ALBA decidiera no asistir a la Cumbre de las Américas organizada por la OEA en Cartagena si el gobierno de Colombia no invita a Cuba a estar presente, pues no tiene sentido ninguna cumbre dicha de las Américas que tolere el bloqueo yanqui a Cuba.

La intervención de Rafael Correa, que contó con el apoyo de Hugo Chávez y con el del presidente nicaragüense Daniel Ortega, sin embargo encontró cierta resistencia en el boliviano Evo Morales, quizá por la menor agilidad de este presidente para reconsiderar sus propias posiciones, empecinado con cualquier reunión que mantuviese un ingenuo diálogo y satisfecho con la mera posibilidad de poder quejarse y protestar ante el hermano mayor.

Evo había propuesto una reunión en La Habana la víspera de la Cumbre de las Américas, y Correa entendía que con tanta precipitación no sería ya posible entonces presionar ante la marginación de Cuba en esa cumbre, proponiendo adelantar la reunión que pudiera tomar un acuerdo en ese sentido. Cabe esperar que la flojera de Evo Morales, víctima quizá de su burocracia diplomática local, parte integrante de la burocracia diplomático jurídica internacional que maneja la agenda de la OEA con gran contento del yanqui, pueda enderezarse quizá en la segunda jornada de la Cumbre del ALBA o en reuniones posteriores.

De cualquier modo los miembros de la ALBA (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Dominica, y Antigua y Barbuda) decidieron someter a estudio su no participación en la Cumbre de las Américas de Cartagena si Cuba no va a esa reunión, apoyando la propuesta de Correa: «Desde ahora propongo que si Cuba no va, no es invitada a esa Cumbre de las Américas, ningún país del ALBA asista a dicha cumbre». Chávez le apoyó: «Yo estoy de acuerdo contigo, Rafael, si a Cuba no se la invita a la Cumbre de las Américas, y espero que esto no vaya a alterar las relaciones con el Gobierno de Colombia, no tiene nada que ver con Colombia, nosotros consideremos no asistir a esa cumbre,» y propuso que el ALBA consulte «al Gobierno de Colombia, que es el anfitrión, a ver si tiene previsto invitar a Cuba, porque hasta ahora estamos hablando de un supuesto».

A continuación, disponibles cuatro horas y media de esta sesión:


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