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Rueda de prensa de Gaspar Llamazares, líder de Izquierda Unida

Izquierda Unida quiere ahora presionar a Batasuna-ETA para que condene su propio atentado y mantener así sus pactos de gobierno con el PSOE

Los pseudocomunistas, aliados en las Vascongadas con los separatistas, exigen ahora la condena del atentado por parte de Batasuna-ETA

Sábado 6 de enero de 2007, por ER. Madrid

La coalición de izquierdas pseudocomunistas, arco iris, islamistas y otras corrientes indefinidas, aliada con los grupos separatistas, pide a Batasuna-ETA, tras el atentado de Madrid-Barajas, que condene sus propios actos para no perder la «esperanza»

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Gaspar Llamazares
El líder de IU en rueda de prensa

Izquierda Unida, aliada en el gobierno catalán con los separatistas de ERC, también socios, con esta coalición, del gobierno de Zapatero en Madrid, pretende evitar el acercamiento de los dos principales partidos políticos españoles, PP y PSOE, que podrían, tras el atentado de Madrid, unir sus fuerzas a través del Pacto por las libertades y contra el terrorismo.

Esta eventual unión de PP y PSOE, partidos que suman el 90 por ciento de los votos del cuerpo electoral español, dejaría a IU en una delicada situación.

La coalición de Llamazares prefiere que Zapatero mantenga los pactos con ERC y PNV (Partido Nacionalista Vasco) y ellos mismos.

Hay que recordar que ERC gestionó con los etarras, en la ciudad francesa de Perpignan, un pacto que libraba a Cataluña del terror etarra, bajo el «principio» de que «Cataluña no es España».

También en Cataluña se firmó el «Pacto del Tinell» entre todas las fuerzas políticas catalanas que se comprometían a no pactar con el PP. El líder de CiU (Convergencia y Unión), Arturo Mas, llegó, incluso, a firmar un documento ante notario, en plena campaña electoral catalana, por el que sellaba su rechazo a posibles pactos con los populares.

Tras el atentado terrorista del pasado 30 de diciembre, IU queda expuesta a la evidencia de sus pactos con partidos separatistas. Muy especialmente en las Vascongadas, donde el también ex-seminarista Javier Madrazo ha defendido la legalización de Batasuna-ETA y es un firme aliado de la ideología cursi, falsaria y asesina de los etarras.

Esta política de Llamazares y Madrazo ha supuesto la ruptura de la unidad de acción de los comunistas españoles y ha fragmentado la estructura del PCE en una supuesta organización federal en donde las acciones de sus militantes en las regiones de Cataluña y el País Vasco generan pérdida de votos en el resto de regiones españolas sin afanes separatistas.

Resulta especialmente vomitivo que quienes, por su ideología, deberían defender el principio de igualdad ante la ley de todos los ciudadanos españoles, con independencia del lugar en el que nazcan, se hayan situado en una posición radicalmente opuesta al pactar con grupos con una ideología particularista y separatista con la que logran, amparados en la debilidad y estupidez del gobierno de Zapatero, innumerables ventajas fiscales, sanitarias, políticas, &c., para sus regiones, las más ricas, en detrimento de las más pobres. Baste citar el dato de que Cataluña, con la mitad de población que Andalucía, tiene el doble de hospitales.

Con esta línea de acción política, IU está propiciando la salida de muchos militantes comunistas, asqueados con las decisiones de Llamazares y sus acólitos. Estos militantes no pueden entender cómo IU puede suscribir acuerdos, por ejemplo, con el PNV, Partido Nacionalista Vasco, fundado por el señorito racista Sabino Arana, que tiene como lema «Dios y leyes viejas» y representa a la derecha más recalcitrante de toda España.

Pues bien: ante la posibilidad de que los dos grandes partidos españoles retomen la unidad de acción contra el terrorismo, rota por el presidente Zapatero con su desgraciado «proceso de paz», Llamazares aboga por mantener los pactos que hasta ahora han mantenido al PSOE en el poder. Para esto es necesario que Batasuna-ETA condene su propio atentado, que tiene bemoles.

La situación del PSOE, no obstante, es delicada. Como es sabido, gobierna Cataluña y Galicia apoyándose en partidos separatistas y ha firmado el Pacto del Tinell, citado más arriba; pero, por otro lado, si no pacta con el PP y se empecina en su política de cesiones al separatismo, puede comprometer muy seriamente sus resultados electorales.

El Revolucionario no descarta que Zapatero haga lo que tiene por costumbre hacer cuando se le presenta un dilema: nada; marear el asunto amparándose en sus poderosos grupos mediáticos y sus periodistas en nómina encargados de atacar al PP y ocultar la realidad.

Algunos medios avisan de un sector crítico de Llamazares compuesto por militantes del PCE, como Paco Frutos y Felipe Alcaraz, que estaría dispuesto a dar la batalla.

No damos, sin embargo, mucho crédito a esta «facción rebelde». Frutos, en su día, pactó con el PSOE antes de las elecciones de 2000, consiguiendo, ambos, un sonoro fracaso. Y Alcaraz ha demostrado ser un ferviente defensor del «proceso de paz» y de los pactos con Batasuna en sus comparecencias públicas.


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