El Revolucionario

Portada > América > Costa Rica > Costa Rica se vende al Eje Franco-Alemán

Hoy en Bruselas llamó a la firma de acuerdos de asociación entre la Unión Europea y América Central

Costa Rica se vende al Eje Franco-Alemán

Arias lamentó que Europa sólo ayude cuando no hay paz

Miércoles 3 de septiembre de 2008, por ER. San José

El presidente de la República de Costa Rica, Oscar Arias, compareció hoy en Bruselas, capital económico-administrativa de la Unión Europea para reclamar la firma de acuerdos bilaterales entre el Eje Franco-Alemán (verdadero dominador de ese nido de tiburones llamado Unión Europea) y los países de América Central, todos hispánicos

JPG - 10.1 KB
El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, hoy en el Parlamento Europeo en Bruselas, Bélgica
El Pensamiento Alicia de Arias, un peligro para Costa Rica, Centroamérica y la Hispanidad entera

En una comparecencia solemne en el Parlamento Europeo, Oscar Arias pidió la mejora de las relaciones bilaterales entre la biocenosis europea y América Central (implicando así a naciones políticas aparte de la nuestra) mediante la firma de acuerdos políticoeconómicos que permitan crear una gran área de libre comercio entre la UE y Centroamérica. Se trataría de un TLC sui generis que crearía una enorme zona comercial de intercambio de bienes y servicios que tendría el Atlántico Norte como campo central de los intercambios.

En su discurso, Arias señaló sin tapujos que:

«No venimos aquí a fundar las relaciones entre nuestros dos continentes, sino a reconocer que esas relaciones existen desde hace mucho tiempo, y que todo intento por mejorarlas debe partir de un intento por comprenderlas en su totalidad. Si no somos capaces de exportar cada vez más bienes y servicios, acabaremos exportando cada vez más personas».

Arias piensa que Europa, con el permiso de Estados Unidos, sería la vía adecuada para el desarrollo costarricense en cuanto a inversiones y venta de maquinaria se refiere, y estima que la fuga de fuerza de trabajo fuera de la nación es un lastre para el país. El presidente, como buen administrador de los negocios de la burguesía que es, sabe que la fuerza de trabajo es la verdadera creadora de la riqueza de una nación, y por ello Costa Rica no puede permitirse el lujo de dejar marchar a más gente.

En respuesta a las palabras del presidente, Europa respondió por boca del presidente del Parlamento Europeo, el alemán Hans—Gert Poettering, que afirmó tampoco sin tapujo ninguno que:

«Deseo ver el acuerdo de asociación UE—América Central firmado lo antes posible. Estoy convencido de que el propio Arias jugará un papel muy importante durante las negociaciones. Costa Rica es un gran país, cuyos logros democráticos constituyen un modelo para todo el mundo. El trabajo que Arias realizó durante su anterior mandato como presidente de Costa Rica entre 1986 y 1990 a favor de la paz en América Central es encomiable, y por él fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1987.»

El Eje imperialista depredador París—Berlín tiene prisa por chupar los recursos de las naciones hispánicas, particularmente de las más pequeñas y débiles, las centroamericanas. Arias lo sabe, pero de manera ingenua —quizás debido al Pensamiento Alicia que como el humo se expande por todas las democracias homologadas—, agradeció a Europa la ayuda prestada en tiempos de guerra, pero lamentó que no fuera igual en tiempo de paz:

«Tratamos de que nuestra región sea próspera y pacífica. La ayuda desde Europa hacia Centroamérica, tan caudalosa en las épocas de opresión y guerra, se volvió más comedida en los tiempos de libertad.»

Por ello instó a los imperialistas europeos a apoyar el Consenso de Costa Rica, «una iniciativa mediante la cual se crean mecanismos para perdonar deudas y apoyar con recursos financieros internacionales, a los países en vías de desarrollo que inviertan cada vez más en protección del medio ambiente, educación, salud y vivienda para sus pueblos, y cada vez menos en armas y soldados», según textualmente dijo. O lo que es lo mismo, los Estados más poderosos y ricos invierten en países de renta media en materia educativa, sanitaria, &c., mientras se aseguran la dominación de los mismos mediante la desmilitarización progresiva de los mismos. Ya Arias señaló, cuando presento este Consenso, que sus tres pilares básicos eran «una mayor asistencia de los países ricos para el desarrollo, el desarme en países pobres y el gasto ético, los cuales pretenden hacer más coherente el accionar de la comunidad internacional». Lo que Arias no ve, y sí lo hace pero juega con mala fe política, es que al destruir progresivamente uno de los pilares de la capa cortical —el Ejército— de la sociedad política, las naciones políticas ya débiles, cuya única eutaxia posible es la mera existencia, lo serán aún más. Pero el presidente prefiere vender el país cual prostituta antes que participar en proyectos revolucionarios de mayor envergadura (¿una unión política de Iberoamérica bajo parámetros socialistas, que actúe como un Imperio Generador que influya en el resto de sociedades políticas del mundo para librarse de los yugos de la explotación capitalista y del oscurantismo del Antiguo Régimen, parecida a la defendida por Hugo Chávez pero con miras más altas?).

Pero todas estas consideraciones no valen contra el Pensamiento Alicia, que piensa que todo siempre irá a mejor y que las dificultades no son tales si se tienen buenos sentimientos y se es una persona de progreso. Costa Rica fue «una pequeña república que se negó a ser alfil en el ajedrez de la Guerra Fría, y se abstuvo de usar las armas para alcanzar la paz». Además, pidió a esa cosa metafísica llamada Comunidad Internacional que se apoyase el Tratado sobre la Transferencia de Armas que el Gobierno de San José ha propuesto en la ONU, tratado que, se supone, prohibiría la transferencia de armas a Estados que vulnerarían los Derechos Humanos. ¿Acaso no se da cuenta nuestro presidente que, si eso se cumpliese, ningún Estado podría comprar y vender armamento pesado o ligero, ni armas a civiles en aquellos casos en que sea algo legalizado? ¿O sólo se aplicaría a países en los cuales la ideología dominante no fuese liberal—socialdemócrata, que es la ideología de fondo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 —hay que recordar que fue rechazada en su momento por los países del bloque soviético por la ideología procapitalista de la dicha Declaración?

Arias demuestra ser un adocenado político al estar liderando en Centroamérica la lucha contra el cambio climático (¿en qué sentido se presenta ese cambio?). El otrora introductor del neoliberalismo y la sociedad de consumo en Costa Rica afirmó en Bruselas que:

«Lideramos una cruzada internacional contra el calentamiento global, y hoy les pido humildemente que se sumen a nosotros. Nuestros sueños son patrimonio común, y nuestras decisiones impactan la vida de los demás, nos guste o no.»

Al igual que otros políticos internacionales (y no sólo políticos) como Al Gore o José Luis Rodriguez Zapatero, Oscar Arias tiene complejo de Jesucristo. De ahí que haya impulsado la Fundación Arias, «por la paz y el progreso humano». Entre sus máximas, esta metafísica y cuasirreligiosa fundación pretende ser punta de lanza de «la lucha por una Centroamérica sin armas y lleno de oportunidades». Está claro que, como buen neoliberal, Arias sabe que sin armas el pueblo no puede resistir la conversión forzosa de Costa Rica en un paraíso fiscal al estilo europeo, y que sin armas, además, Costa Rica será una nación política llena de oportunidades, pero para la explotación, la corrupción económica y política y la especulación propias de las democracias realmente existentes. Y si Estados Unidos no lo hace, el presidente confía en que lo haga el Eje Franco—Alemán y los Estados títeres que maneja en la Unión Europea, ese nido de tiburones.


El Revolucionario, el diario hispano global de crítica del presente
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Porque el Mundo sigue girando