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Su sustituto será su mano derecha, el sociólogo Juca Ferreira

Gilberto Gil deja de ser Ministro de Cultura del Brasil

Gil, en su despedida, fue elogiado por el presidente Lula

Viernes 29 de agosto de 2008, por ER. Fortaleza

Lula pensó que la mejor garantía para asegurar el disfrute de la "cultura" por parte del pueblo brasileño era colocar a un artista en el ministerio de Cultura. Sin embargo, Gil no renunció el dar conciertos en su "tiempo libre", demostrando así la incompatibilidad entre política y farándula

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Gilberto Gil
Un hombre con una guitarra está por encima de un hombre de Estado, en palabras del propio hombre de Estado. Ese es el perfil político-ideológico de Lula

Esta semana se ha producido el cese/despido del Ministerio de Cultura de la República del Brasil de Gilberto Gil, que ha estado al cargo del mismo desde el inicio del mandato del actual presidente Luis Ignacio Lula da Silva. El presidente carioca se deshizo en elogios hacia el presidente saliente, el cual retomará su carrera como cantante y compositor, aunque nunca dejó de actuar, en sus «tiempos libres» como ministro, demostrando la incompatibilidad entre el compromiso político de servir a la nación y la vida hedonista de la farándula artística contemporánea. Lula dijo de Gil:

«Gil es un gran artista. Precisamos adorar a las grandes figuras y artistas brasileños, a los grandes creadores, sin exigirles que rellenen la ficha de un partido para ejercer funciones políticas, sobre todo la cultura. Gil consiguió una proeza que hasta ahora no se había conseguido en el ministerio de Cultura (...) construyendo por primera vez una política cultural de Estado.»

En las palabras se encuentra inmerso de manera total el mito de la cultura, ya que el pueblo indocto ha de adorar a los artistas, representantes de «la cultura», los cuales, estarían por encima de la política, que se consideraría un «arte menor». ¿Será que Lula considera que su labor política como jefe del Estado está por debajo de las melodías típicamente brasileñas de Gilberto Gil? ¿Cómo puede entonces tomarse en serio alguien así la labor de mando de una nación política tan grande como Brasil?

Lula añadío:

«Era normal que Gil se tomara un domingo para hacer un showcito. Sé que cuando viajaba, el ministerio continuaba con un vigor extraordinario. Pensé: debe de haber alguien ahí.»

Estas palabras van en referencia al nuevo ministro, el sociólogo Juca Ferreira, afiliado al Partido Verde brasileño. Con su designio Lula quiere dar continuidad a la «labor cultural» del Gobierno. Es probable que Ferreira fuese en realidad el ministro en la sombra, y que Gil fuese nada más que una cara mediática para la galería política altamente cuestionada del ejecutivo brasileño. Es decir, lo mismo que, se dice, el caso de García Linera en Bolivia con respecto a Evo Morales.


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