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Continuidad en la política exterior

Medvedev visita Kazajstán y China

Se trata del primer viaje oficial del líder ruso desde su llegada al Kremlin

Sábado 31 de mayo de 2008, por ER. San Petersburgo

La elección de Kazajstán y China no es casual. Por un lado, Rusia reafirma su vocación de liderazgo en el seno de la CEI, y por otro, trata de contrarrestar la hegemonía americana apoyándose en China

Ni Europa, ni Estados Unidos. Medvedev ha optado por Oriente para estrenarse en la arena internacional. El 22 de mayo llegaba a Astana, donde era recibido por su homólogo kazajo, Nursultan Nazarbaiev. Acompañaba al presidente ruso una numerosa delegación comercial. Y es que la visita ha tenido un marcado carácter económico: investigaciones espaciales, telecomunicaciones, banca... todos sectores donde ambos países están interesados en aumentar la cooperación. Pero el tema central fue la política energética. Tanto Kazajstán como otras repúblicas ex-soviéticas de la zona, poseen enormes reservas de gas y petróleo. Pero necesitan de Rusia para la extracción y la distribución. Por eso las corporaciones estatales Gazprom y Rostneft se convierten en una poderosa arma en el tablero político. Además Rusia también aspira a consolidar su posición geoestratégica por medio de la Comunidad Económica Euroasiática. Este embrión de espacio económico común, está formado por Bielorrusia, Kazajstán, Uzbekistán, Tayikistán, Kirziguistán y la propia Rusia.

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Medvedev saluda a Hu Jintao

El 23 de mayo le tocaba el turno a China. En el aeropuerto de Pekín le esperaba Hu Jintao. Durante dos días, Medvedev ha negociado importantes contratos con las autoridades del país. Así, la empresa pública de energía atómica Rosaton, construirá una planta de enriquecimiento de uranio y suministrará combustible nuclear. También se llegó a un principio de acuerdo, sobre los precios de los hidrocarburos que Rusia venderá a China. En el plano político, Medvedev y Hu Jintao aprovecharon para mostrar su rechazo conjunto al escudo antimisiles de Bush. Alguna luz de alarma debió encenderse en Washington. Al poco tiempo, el candidato republicano McCain, anunciaba estar dispuesto a trabajar codo a codo con Medvedev en pro de una reducción del arsenal atómico. ¿Querrá apaciguar al tándem chino-ruso? ¿Mera estrategia electoral?

En definitiva, Medvedev parece confirmar el rumbo de la política exterior alumbrada por Putin. En primer lugar, jugar fuerte la baza de los recursos naturales . Europa importa de Rusia el 40% de su gas, y esta cifra irá en aumento con la puesta en marcha del nuevo gaseoducto South Stream. El emergente mercado chino también está ávido de los hidrocarburos rusos. La cifra de negocio con este país alcanzó los 6.700 millones de dólares en 2007. Las repúblicas ex–soviéticas de Asia quieren participar del pastel, pero si quieren chupar de los petrodólares deben contar con el gigante eslavo. En segundo lugar, para volver a proyectar una imagen de potencia, se hace necesario un distanciamiento prudente de Estados Unidos . No se trata de volver a la Guerra Fría, pero si de mostrar al mundo que Rusia puede ser un actor independiente en las relaciones internacionales. El despliegue de su flota en el Atlántico, o el reforzamiento de la colaboración con Venezuela, Cuba, Irán, India o China servirían a este fin.


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