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Siempre con el velo puesto

El sexo en Indonesia

El Islam se infiltra en la «intimidad» del gran archipiélago

Martes 19 de junio de 2007, por ER. Yakarta

En el país con mayor número de musulmanes del mundo, las relaciones sexuales se tratan con aparente naturalidad, promoviendo incluso ejercicios para mejorar la salud sexual. Sin embargo, el velo femenino está presente en todos ellos, y no usarlo supondría una conducta peligrosa.

Decenas de mujeres practican varias veces a la semana estos ejercicios en los numerosos gimnasios de Yakarta, la capital de Indonesia, para mejorar su forma física y su vida sexual y en pareja. Sin embargo, es lo más normal ver a mujeres musulmanas cubiertas con el velo haciendo ejercicios para mejorar los músculos pélvicos.

Las monitoras dicen hipócritamente que las musulmanas carecen de prejuicios, que sus maridos están contentos de verlas asistir al gimnasio con el velo y que no existe ningún problema. Pero si esas mujeres mostraran su cuerpo con mayor generosidad, al igual que sucede en las playas y gimnasios de otras partes del mundo, no cabe duda que las prejuiciosas serían las propias monitoras. ¿Alguien se imagina las playas indonesias con otra prenda que no sea el burkini?

Situaciones como estas prueban que la religión no es un asunto privado que haya que dejar al arbitrio de cada uno. El Islam invade todos los ámbitos de la vida humana y la sexualidad no podía faltar. Los presuntos comportamientos «íntimos» de estas mujeres que utilizan el velo no pueden estar más constreñidos y regulados socialmente, por un sistema de creencias medieval propio del Antiguo Régimen.

Bali, un oasis

Recientemente se conoció que el editor de Playboy en Indonesia, Erwin Armada, salió absuelto de las acusaciones de indecencia que se le imputaron. De haber sido la sentencia contraria le hubieran condenado a 32 años de prisión.

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Playboy
Erwin Armada sostiene una revista proscrita en Indonesia

Sin embargo, los magistrados encargados de juzgar la publicación le absolvieron no como prueba de su liberalidad, sino porque la revista carece de los desnudos que la edición habitual de la revista sí muestra en sus páginas. Hubiera sido imposible que la publicación se difundiera con mujeres ligeras de ropa.

Ya sin esos condicionantes, la comunidad islámica ejerció fortísimas presiones contra el Playboy indonesio, forzándole a trasladar su sede de Yakarta a Bali, isla conocida por ser un centro turístico, —amenazado precisamente por Al Qaeda— y cuya población no es musulmana sino hindú. Esto ha hecho posible que la revista se mantenga, algo muy díficil de conseguir en un país donde besarse en público o bailar «de forma indecente» está penado con la cárcel, y donde confesiones como la cristiana son un peligro mortal para sus creyentes.


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