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Diccionario Soviético de Filosofía

Ciencia

Editorial Progreso, Moscú, 1980/1984.

Sábado 19 de abril de 2014, por Cuestiones Soviéticas

Al aparecer la gran producción maquinizada, la ciencia se convierta en un factor activo de la propia producción y de la transformación de la naturaleza. En virtud de esta orientación técnica de la ciencia, pasa a ser prioritario el conjunto de disciplinas físico-químicas y las correspondientes investigaciones aplicadas.

Esfera de la actividad investigadora dirigida a la adquisición de nuevos conocimientos sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, que incluye todas las condiciones y elementos necesarios para ello: los científicos con sus conocimientos y capacidades, cualificación y experiencia, con la división y la cooperación del trabajo científico; instituciones científicas, equipos de experimentación y de laboratorio; métodos de trabajo de investigación científica, aparato conceptual y categorial, sistema de información científica, así como toda la suma de los conocimientos existentes que constituyen la premisa, el medio o el resultado de la producción científica. Estos resultados pueden ser también una forma de la conciencia social.

A despecho de las afirmaciones de los positivistas, la ciencia no se circunscribe, ni mucho menos, a las ciencias naturales o las ciencias “exactas”. Se considera como un sistema íntegro que incluye la correlación históricamente móvil de las partes: el estudio de la naturaleza y de la sociedad, la filosofía y las ciencias naturales, el método y la teoría, las investigaciones teóricas y aplicadas. La ciencia es un efecto necesario de la división social del trabajo y surge después de que el trabajo intelectual se separa del manual, y la actividad cognoscitiva se convierte en un género específico de ocupaciones de un grupo –al comienzo muy poco numeroso- de personas.

Las premisas del surgimiento de la ciencia aparecen en los países del Oriente Antiguo: Egipto, Babilonia, India y China. Allí se acumulan y racionalizan conocimientos empíricos sobre la naturaleza y la sociedad, surgen gérmenes de la astronomía, las matemáticas, la ética y la lógica. Este patrimonio de las civilizaciones orientales fue asimilado y transformado en un armónico sistema teórico en la Grecia Antigua, donde aparecen pensadores que se dedican especialmente a la Ciencia y se deslindan de la tradición religiosa y mitológica. Desde aquel entonces hasta la revolución industrial, la principal función de la ciencia es explicativa, y su tarea fundamental consiste en proporcionar el conocimiento necesario para ampliar los horizontes de la visión del mundo y de la naturaleza, parte de la cual es el hombre mismo. Al aparecer la gran producción maquinizada, se forman las condiciones necesarias para que la ciencia se convierta en un factor activo de la propia producción. Se plantea como principal la tarea del conocimiento con el fin de transformar la naturaleza. En virtud de esta orientación técnica de la ciencia, pasa a ser prioritario el conjunto de disciplinas físico-químicas y las correspondientes investigaciones aplicadas.

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Durante la revolución científico-técnica, la ciencia vuelve a transformarse radicalmente como sistema. Para que la ciencia pueda satisfacer las necesidades de la producción moderna, los conocimientos científicos deben convertirse en patrimonio del gran ejército de especialistas, ingenieros, organizadores de la producción y obreros. En el proceso de trabajo en los sectores automatizados se requiere que el obrero tenga amplios horizontes científico-técnicos y domine los fundamentos del saber científico. La ciencia se convierte cada vez más en una fuerza productiva directa. De ahí las correspondientes exigencias que se presentan a la ciencia, la cual debe orientarse en grado cada día mayor no solo a la técnica, sino también al hombre mismo, al desarrollo ilimitado de su intelecto, de sus capacidades creadoras y cultura del pensamiento, así como a la creación de las premisas materiales y espirituales del desarrollo integral del hombre. En virtud de ello, la ciencia moderna no sigue ya simplemente el avance de la técnica, sino que lo aventaja y pasa a ser una fuerza rectora del progreso de la producción de bienes materiales. Se forma como un organismo total e íntegro. Todo el frente de indagaciones científicas (tanto en la esfera de las ciencias naturales como en la de las sociales) estimula la producción social. Si bien antes de la ciencia se desarrollaba sólo como parte del todo social, tomada por separado, hoy empieza a penetrar todas las esferas de la vida social: los conocimientos científicos y el enfoque científico son necesarios en la producción de bienes materiales, la economía, la política y en las esferas de dirección e instrucción. Por eso, la ciencia se desarrolla a ritmo más rápido que cualquier otro sector de la actividad.

En la sociedad socialista, el desarrollo exitoso de la ciencia y la introducción de sus resultados en la producción son importantísimas condiciones necesarias para acelerar el progreso científico-técnico y construir la base material y técnica del comunismo; en esta sociedad se cumple la tarea de unir las realizaciones de la ciencia con las ventajas del sistema de economía socialista. Para su pleno florecimiento, la ciencia necesita del triunfo de las relaciones sociales comunistas. Pero el comunismo también necesita la ciencia, sin la cual no puede vencer ni desarrollarse con éxito, pues la sociedad comunista es una sociedad científicamente administrada, es la producción social científicamente realizada, es el dominio pleno del hombre sobre las condiciones de su existencia, dominio basado en la ciencia.


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