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Con un discurso anti-priísta en el 2000

Vicente Fox apoyo al PRI

El ex-presidente de México se deslinda de su partido

Martes 26 de junio de 2012, por ER. México


En las últimas semanas, el ex-presidente de México Vicente Fox descuadró por completo, y acaso de manera fatal e irreversible, la campaña presidencial de su supuesta correligionaria Josefina Vázquez Mota, contendiente por su partido, el PAN, a la presidencia de la república en las elecciones de la próxima semana.

Vázquez Mota llegó a la candidatura panista de manera un tanto sorpresiva, pero en realidad su campaña y candidatura nunca lograron cobrar la consistencia y vigor necesarios como para ofrecerse como alternativa viable de poder, y todo esto a pesar de que su partido es el partido en el gobierno. La "traición" de Fox obedece entonces a la advertencia de que la disputa real en estas elecciones de 2012 vuelve a tener como uno de los contendientes con posibilidades reales de triunfo a Andrés Manuel López Obrador, de suerte tal que, según los cálculos del expresidente, para evitar que llegue AMLO al poder no hay otra salida más que "cerrar filas en torno del puntero": Enrique Peña Nieto.

Vicente Fox llegó a la presidencia de México en 2000 como abanderado, en efecto, del Partido Acción Nacional (fundado en 1939 por don Manuel Gómez Morín), y fue titular del gobierno federal hasta el 2006. Su llegada a esa posición carecía de precedentes en tanto que, como se sabe, el gobierno de México estuvo controlado durante todo el siglo XX por una compleja plataforma institucional y político-ideológica, vale decir orgánica, que, a partir de 1946, se denomina Partido Revolucionario Institucional (habiendo sido primero Partido Nacional Revolucionario y, luego, Partido de la Revolución Mexicana).

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Vicente Fox y Enrique Peña Nieto
El primero, montado en el mito de la "transición democrática" anti-priista, llegó al poder en 2000. Hoy apoya el retorno del PRI, sumándose a la candidatura de Enrique Peña Nieto. Su temor fundamental: la llegada de Andrés López Obrador a la presidencia de la República.

Este hombre cerril y de grotesca ignorancia (Vicente Fox es un repugnante analfabeto político, histórico e ideológico), representante sociológico y político de la clase empresarial metida en política (y de formación histórica, teórico política e ideológica totalmente menesterosa y pedestre) fue entonces el primer presidente no priísta del México contemporáneo. Algo inédito sin duda ninguna. Pero las consecuencias de ese hecho han sido de todo punto insignificantes. Vicente Fox no fue otra cosa que una pieza dentro de una maquinaria político-económica e ideológica de gran poder y alcances orgánicos, y su analfabetismo crónico hizo de él el bufón perfecto –y siempre hay, en cada época de la historia, recordémoslo muy bien, un bufón en la escena- para ser instrumentalizado dentro del cuadro dialéctico de antagonismos que configuran la política de poder real del Estado mexicano.

Pero parte del problema son las coordenadas de análisis desde las que se impulsó su candidatura, la de Fox, en las elecciones de 2000: el mito de la transición democrática desde el autoritarismo de los "70 años del PRI" fue la fórmula perfecta para encauzar el "descontento social" alrededor de una figura que se ofreció como la anti-política o el anti-político, como un "outsider" del sistema político mexicano que sería el que encabezaría una nueva etapa en la historia de México. Ese fue el problema de enfoque y de análisis, porque es desde ahí como hoy en día Fox sigue justificando su gobierno y desde donde, también, sigue argumentando y tomando posiciones sobre la política mexicana.

En una entrevista reciente, publicada en la edición mexicana del lunes 25 de junio del diario español El País, Vicente Fox arremete contra López Obrador, mostrando una falta total de agudeza, complejidad y solidez conceptual a la hora de dar juicios sobre la política del presente, en el más fiel estilo del empresario que no sabe nada de historia, de política, de teoría política, de ideología, pero que "se metió en política" al grado de haber llegado a la jefatura del Estado.

Montado en algunos cuantos lugares comunes del más rudimentario nivel periodístico y sin ser capaz de entrar a su análisis o crítica teórica (autoritarismo, democracia, alternancia, populismo, demagogia, división de poderes, gobierno dividido, dictadura, construcción de acuerdos), y planeando en sus argumentaciones desde un nivel de diplomado de planeación estratégica o de liderazgo o motivación empresarial (¡Mi compromiso es México!), Vicente Fox hace un análisis de los escenarios político-electorales más candentes a unas semanas de las elecciones:

- Fox: Las tres últimas Administraciones (Zedillo, Fox y Calderón) han terminado en frustración, porque, siendo Gobiernos de minoría, nos ha sido imposible lograr la aprobación de las propuestas sometidas al Congreso por culpa de una oposición radical, ruda, que no piensa en el país. Al final, el problema es que no se han tomado las decisiones que el país requería; hemos perdido 18 años sin hacer la reforma energética, ni fiscal, ni laboral, ni educativa. Por eso, ahora estoy promoviendo un Gobierno que tenga capacidad para hacer las reformas. Por eso, he estado convocando a un voto de consenso, convocando a los mexicanos a cerrar filas, so pena de que el país siga sufriendo este coste fenomenal de ineficacia, de falta de resultados.

- El País: Quizás el sistema político mexicano no estaba preparado para esos contrapesos.. pero usted está haciendo una llamada de consenso a favor de un partido, el PRI, que diseñó este sistema y cuando lo tuvo victimizó a...

- Fox: No es un problema de diseño del sistema, el diseño es perfecto, la Constitución marca la autonomía de poderes. Lo que está mal no es el sistema, lo que está mal son los políticos; lo que está mal es esta rebatiña por motivos personales, de grupo, de partido. Tiene que haber candidaturas ciudadanas, los ciudadanos tienen que poder llegar al poder por otras vías y no someterse al yugo de los partidos políticos. A ellos los descalifico a todos, y al Congreso igual, porque no están pensando en México, han hecho terriblemente ineficaz nuestra democracia. Por eso a veces pienso en el sistema parlamentario y lo he estado promoviendo...

Desconocemos a cuenta de qué este hombre piensa que con un cambio de régimen político, del sistema presidencial al parlamentario, se podría resolver el problema de los conflictos entre grupos de poder, o se podría hacer desparecer a la clase política entera. Pero sigue la entrevista con El País:

- Pero el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, al que usted ha llamado a votar, es contrario a esas ideas...

- Él se da cuenta igual que yo que o tienes capacidad para hacer o no haces nada, pero no está buscando una dictadura. Está proponiendo que haya armonía entre el Legislativo y Ejecutivo, que pasemos de la descalificación a una cuestión funcional que nos permita tomar decisiones urgentes. El que está equivocado es López Obrador, que tiene un pensamiento de hace 100 años: populista, demagogo, engañoso, mentiroso, y que quiere imponer su ley. Todavía hoy día, con 17 puntos de desventaja en las encuestas, dice que va por delante. ¿Cómo puede creer la gente en este personaje?

- ¿Por qué lo odia?

- No odio a nadie. Respeto muchísimo la socialdemocracia. Este tipo es un fanático de sí mismo, es un López Chávez. México no puede ser Venezuela.

- El repaso de las dos Administraciones panistas que ha hecho es positivo, sin embargo...

- No dije positivo con Calderón, con Calderón regresamos a la pobreza anterior...

- De acuerdo, pero sorprende que habiendo sido usted el presidente de la alternancia apoye ahora a Peña Nieto y al PRI. ¿No es una traición a su partido, incluso a su propia biografía política?

- Absolutamente no. Primero, la democracia tiene una parte fundamental que es la alternancia; entonces pretender que el PAN se quede ahí para siempre, no es democrático. Segundo, no se puede juzgar hoy al PRI por su pasado de dominio absoluto de la vida nacional. Si Peña Nieto intentara ser autoritario, hay medios de comunicación que no lo permitirían porque hoy son un verdadero poder en México. Y el Poder Legislativo hoy es autónomo y le pone los frenos necesarios al Ejecutivo.

Aquí un fragmento de una entrevista realizada en 2007 a Vicente Fox por el periodista Rubén Luengas.

A una semana de las elecciones, otras agrupaciones y movimientos políticos están promoviendo una campaña en sentido inverso al de Fox, pidiendo el "voto útil" a favor de López Obrador. Su análisis es no obstante el mismo: un regreso del PRI significa un "regreso al autoritarismo". Al márgen de que ER respalde la candidatura de López Obrador, no lo hace por ese falso temor de retorno autoritario, sino por considerar que en él se resume un ortograma político de necesaria transformación política de México en un sentido inequívocamente nacionalista.


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