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Symploké: Enciclopedia Filosófica

Ateísmo

La definición del ateísmo depende de las distintas concepciones posibles de Dios

Jueves 16 de febrero de 2012, por Materialismo Filosófico


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Godofredo Guillermo Leibniz (1646-1716), filósofo alemán.
Gran erudito en la filosofía escolástica y en el cartesianismo y el atomismo moderno. Descubre en París el cálculo infinitesimal e intentó, sin éxito, la unión de todas las religiones cristianas.

Término que, como «ateo», es utilizado habitualmente, con gran irresponsabilidad y confusión, como si tuviera un significado unívoco, cuando en realidad es un término equívoco con acepciones muy diversas y encontradas.

Se refiere a las doctrinas que consisten en negar la existencia de Dios. Su definición depende de las distintas concepciones posibles de Dios, pues no se puede decir que sea lo mismo el ateísmo respecto al Dios personal de la religión terciaria (en el judaísmo, cristianismo e islamismo) que respecto al Dios de los filósofos, en tanto que principio abstracto y fundamento del mundo. Así, el deísmo, manifestado en personajes como Voltaire, propugnaba la lucha contra la Iglesia católica («aplastar a la infame»), pero no renegaba de Dios como Supremo Hacedor, Arquitecto del Universo.

El materialismo filosófico llega a la inexistencia de Dios mediante la imposibilidad de su Idea, recorriendo el argumento ontológico de Leibniz o Malcolm en sentido ateo. En efecto, desde el argumento ontológico de Leibniz o Malcolm, Dios, el Ser necesario, por su propia esencia, existe necesariamente sólo si es posible; pero si Dios no es posible no puede existir. De esta forma, el materialismo filosófico, en rigor, lo que demuestra es la inexistencia de la idea de Dios, su imposibilidad como idea contradictoria. Desde este reconocimiento de la imposibilidad de su Idea, no puede ser recorrido, bajo ningún caso, el camino hacia su existencia.

El materialismo filosófico cifra la imposibilidad de la Idea de Dios en múltiples puntos, entre los que cabe destacar:

Contradicción entre Dios como Ser infinito o Ipsum esse, y Ser egoiforme, personal, en tanto la conciencia es siempre finita.

Contradicción de Dios como causa sui, en tanto límite contradictorio de las relaciones de causalidad circular.

Contradicción de Dios como Ser simplísimo, en tanto el Ser es originariamente pluralista y el monismo, una concepción metafísica que se abre camino a través de la vía del sustancialismo.

Contradicción de Dios como creador del Mundo, en tanto una causa eficiente infinita anegaría al efecto por ella creado, destruyendo la propia relación de causalidad, aparte de que la causalidad es inmanente al mundo, en tanto supone cuerpos (totalidades jorismáticas) y las relaciones de causalidad no sólo cuentan con una causa eficiente y un efecto, sino también con un esquema material de identidad, que en el caso de la creación tendría que ser necesariamente la Nada, algo absurdo.

Contradicción de Dios como ser omnisciente, en tanto el principio de symploké y la existencia de la materia ontológico-general que desborda a la «conciencia trascendental E» lo impiden.

Contradicción de la idea de omnipotencia.

Contradicción de la idea de eternidad atribuida a Dios (fundamentalmente por Boecio).


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