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Patrocinada en las sombras por el nuclear Irán

Revolución islámica en Egipto

El Baradei, defensor del programa nuclear iraní, es su cabeza visible

Martes 1ro de febrero de 2011, por ER. Argel

Soplan vientos de cambio en el Magreb, pero de cambio favorable al islamismo. Si en Túnez Ben Ali hubo de abandonar el poder, ahora parece que el régimen de Hosni Mubarak está al borde del colapso. Manifestantes partidarios de instaurar una república islámica desbordan a un ejército que ha decidido ser solidario y no disparar contra ellos. Irán maneja en la sombra un movimiento que tiene como cabeza visible a quien más defendió el programa nuclear de los ayatolas: Mohamed El Baradei.

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Mohamed El Baradei, el hombre de la revolución islámica en Egipto
Un agente de los chiítas pone al régimen de Mubarak al borde del abismo

Si en Túnez todo comenzó con la inmolación de un joven detenido, en Egipto las masas se manifiestan contra Hosni Mubarak mientras oran en dirección a La Meca. Manifestaciones de sumisión frente a las que se comportan solidariamente los militares.

Éstos, auténticos soportes del régimen egipcio de Mubarak, harán caer al presidente por su pasividad y abrirán el camino a un gobierno islámico. No hay otra alternativa. Los Hermanos Musulmanes, sometidos a la clandestinidad en Egipto pero operando como tal grupo, aspiran a convertir al país mediterráneo en un nuevo califato ante una situación tan favorable.

Para hacer creer a los pánfilos liberales y socialdemócratas europeos que no es un movimiento de fanáticos islamitas, sino un movimiento que busca instaurar la democracia, han puesto como cabeza visible del mismo a Mohamed El Baradei. El antiguo director del Organismo Internacional de Energía Atómica siempre defendió el programa nuclear de Irán, y gracias a su oposición a la Guerra de Iraq, los pánfilos socialdemócratas europeos le premiaron con el Premio Nobel de la Paz en 2005. Pocas personas despiertas son capaces de ver tras El Baradei a un agente de Ahmadineyad, que causa recelos en países sunnitas y wahabitas como Arabia Saudita o Jordania.

Israel en peligro

Estados Unidos no entiende de disputas entre sunnitas y chiítas, pero sabe muy bien que Arabia Saudita jamás ha tolerado a Irán, como tampoco ve con buenos ojos esta sacudida revolucionaria que se está produciendo en el Magreb. La opción al radicalismo islámico siempre ha sido la de instalar un régimen militar, como ya dejó claro en su día Attaturk en Turquía, y décadas después Suharto en Indonesia o Musharraf en Paquistán. Esos regímenes militares son los principales aliados norteamericanos en una zona tan conflictiva como la ocupada por los musulmanes. Uno de ellos cayó hace dos semanas y otro se tambalea.

Pero quien más peligra es Israel. Egipto, aun siendo un país islámico que en consecuencia no ve con buenos ojos a los hebreos, es el único país que colabora contra el terrorismo palestino, frenando el tráfico de armas en Gaza.

Un nuevo gobierno musulmán declararía la guerra a Israel, quien ya derrotó en su día a Egipto en la Guerra de los Seis Días, pero que ahora tendrá que afrontar no sólo un presunto desafío en terreno cercano, sino en Irán, desde donde se han fraguado estas protestas que ya han tambaleado dos países. Indonesia, Turquía o Paquistán, regímenes islámicos tutelados pretorianamente por los militares, podrían ser la próxima estación de un yihad que no cesa.


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