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Estados Unidos lo sigue manteniendo

El embargo a Cuba

Pero probablemente haya de aflojar para frenar la influencia china en la isla

Miércoles 25 de agosto de 2010, por ER. La Habana

En el año 1960, justo un año después del triunfo de la Revolución Cubana abanderada por Fidel Castro, Estados Unidos decretó el embargo económico a Cuba, como respuesta a las expropiaciones realizadas por el nuevo gobierno a los norteamericanos que habían vivido en la isla hasta entonces. Tal fórmula implicaba la restriccion de las transacciones comerciales entre ambos países, aunque no los suministros de productos, pagados eso sí al contado al existir la restricción de crédito propia del embargo. Las empresas extranjeras que comercien con Cuba no pueden establecer relaciones con ninguna entidad norteamericana hasta pasado un tiempo de su relación con la isla.

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Caricatura del embargo económico a Cuba
La realidad es que ha perjudicado más al coloso norteamericano que a los embargados

El embargo, que desde 1962 fue casi total, conoció una intensificación en el período 1986-1994, el denominado por los cubanos «período especial», en el que la debilitada Unión Soviética abandonó a su suerte a Cuba, bajo la confianza de que el gobierno de Fidel Castro no podría resistir la presión. Incluso en 1992 el embargo adquirió rango de ley. Sin embargo, la mayoría de la población focalizó con más rabia a Estados Unidos como enemigo de la patria y las filas se cerraron aún más en torno al Partido Comunista Cubano. La Ley Helms-Burton de 1996, que prohibía cualquier tipo de negocio entre Cuba y los ciudadanos de Estados Unidos, empeoró aún más las cosas.

Esa posición de Estados Unidos no sólo hizo reaccionar a los afines al castrismo, sino que enajenó la simpatía de muchos ciudadanos cubanos desencantados y situados en el entorno de la disidencia, a día de hoy marginal más allá de sus espectáculos en forma de irracional ayuno perpetuo. La posibilidad de fundar una plataforma común de intereses de las familias cubanas de ambos lados del Estrecho de La Florida quedó asimismo embargada y bloqueada por tal política norteamericana. Las diferencias nacionales entre los cubanos residentes y los exiliados eran más acentuadas. Estados Unidos cada vez era menos influyente en la isla, pese a sus intentos desafortunados, y todo el mundo comerciaba con Cuba sin trabas, menos los autores del embargo. Una verdadera paradoja para quien defiende y se beneficia de la plena libertad de comercio.

Obama o el palo y la zanahoria

La llegada al poder de Barack Obama ha intentado suavizar el embargo a los ciudadanos cubanos, permitiendo la circulación de remesas monetarias entre ambos países y facilitando los viajes a la isla desde Estados Unidos. También las cantidades de los rubros enviados entre ambos países han aumentado en su tope legal. También los familiares residentes en Estados Unidos pueden pagar a los suyos que permanecen en Cuba servicios como internet y la telefonía celular, ahora intensificados por el gobierno de Raúl Castro.

Por contra, Obama negocia asuntos puntuales con el gobierno cubano, como la colaboración médica en Haití o el tema migratorio, pero deja sobre la mesa otros posibles temas sin llegar a concretar, silenciando otras propuestas cubanas. Obviamente, se busca un acercamiento pero no a cualquier precio: Cuba tendrá que ir aflojando la influencia del Partido Comunista Cubano, algo que al menos podría tener lugar sobre el papel permitiendo un pluripartidismo similar al existente en China.

El embargo, con la constante influencia de China en la isla y la postración de los intereses económicos norteamericanos, está condenado a desaparecer. Sólo la presión del lobby cubano en Florida, y los votos que aún reporta, permite su sostenimiento. Pero los exiliados cubanos ya son muy ancianos y sus hijos no están interesados en volver a una isla que la mayoría ni llegó a conocer, pues casi todos son estadounidenses de nacimiento. La extinción biológica de los restos del exilio cubano no será sino un paso más en la normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.


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