El Revolucionario

Portada > Mundo > Oriente Medio > Israel y su perseverar en el ser

Siempre ha vencido a sus enemigos

Israel y su perseverar en el ser

Porque el día que pierda será su fin

Martes 6 de abril de 2010, por ER. Teherán

Las fronteras entre el Río Jordán y el Mar Mediterráneo no pueden considerarse definitivas. De hecho, si bien toda frontera es ella misma un mero resultado de equilibrio tras la correspondiente guerra, en el caso de Israel semejante aserto cobra su pleno significado.

JPG - 13.9 KB
Israel
Persevera en su ser, como ya dijera en su día el judío Espinosa

Cuando en 1948 las Naciones Unidas propusieron la formación de dos estados con fronteras claramente delimitadas, los judíos aceptaron, pero los árabes rechazaron la propuesta y declararon la guerra a Israel, que ganó en la denominada Guerra de la Independencia. En 1949 avanzó posiciones hasta la vieja ciudad de Jerusalén, Jerusalén Este.

Durante la Guerra de los Seis Días, en 1967, la Liga Árabe trató de devolver el golpe recibido, pero el ejército de Israel alcanzó el Río Jordán y ocupó toda Cisjordania, arrebatando así a Jordania los terrenos que se había anexado durante la Guerra de la Independencia, cuando los jordanos cruzaron el río con la intención de «echar a los judíos al mar». Así, las fronteras de la Linea Verde, anteriores a 1967, quedaron superadas por el perseverar en el ser de Israel frente a sus enemigos.

Con Israel en la orilla del Jordán, la Línea Verde resultaba un mal menor, por lo que asumieron desde la Liga Árabe que retirar a Israel a sus fronteras originales, previas a 1949, era imposible. La Guerra del Yom Kippur, conflicto que provocó la crisis petrolera de 1973, fue otro escenario del fracaso musulmán. Además, la Liga Árabe planteó con posterioridad dos condiciones inaceptables para Israel, a cambio de respetar las fronteras de 1949: garantizar que la vieja ciudad de Jerusalén Este sería la capital indivisible del seudoestado palestino y que los refugiados árabes tendrían derecho a volver a sus tierras en Israel; pero esos refugiados se habián ampliado laxamente en número según criterios islámicos, lo que en un plazo muy corto supondrían la arabización de Israel.

Así, la Guerra de los Seis Días y la del Yom Kippur dejaron las fronteras actuales, avanzadas respecto a la Guerra de Independencia. Los famosos asentamientos de colonos judíos en esos territorios conquistados en 1949 son en consecuencia un derecho de conquista, por más que les pese a los musulmanes y no quieran asumirlo, usando de la yihad contra Israel en forma de Intifada.

Tras los Acuerdos de Oslo, la diplomacia israelí hizo de una parte de los asentamientos moneda de cambio: reconocimiento de los países árabes del derecho a existir de Israel y unas fronteras seguras, a cambio de retirar los asentamientos, con el establecimiento de un estado palestino. Proceso de paz muerto una vez más, esta vez en manos del terrorista corrupto Yasser Arafat en Camp David. Dada esta circunstancia, Israel decidió la construcción del muro que actualmente separa al estado hebreo del seudoestado palestino, con la consiguiente retirada de Gaza y su conquista por Hamás.

Israel ya ha demostrado sobradamente su disposición a retirarse de parte de los territorios en disputa, pese a haberlos conquistado —en su día devolvió el territorio de la Península del Sinaí a Egipto—, al tiempo que los dirigentes palestinos de Fatah y de Hamás, enfrentados aunque solidarios contra Israel, han escenificado la imposibilidad de llegar a una posición común.


El Revolucionario, el diario global de la izquierda revolucionaria en lengua española
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Hacia la séptima generación de la izquierda