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Río 2016

Brasil afronta esperanzado su futuro político

Miércoles 28 de octubre de 2009, por ER. Brasilia

Hoy Brasil tiene la mayor tasa mundial de competitividad, según el Foro Económico Mundial, lo que les está llevando a salir de la crisis en mejores condiciones, es el primer país en conseguir la calificación de “país seguro para la inversión exterior”. Tanto es así que el “liberal” Finacial Times valoró positivamente los impuestos a la inversión creados por Brasil. Y esa potencia se nota

La elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos de 2016 ha subido definitivamente a Brasil a los altares del universo inversor. La designación ha generado un renovado interés por una nación que ha pasado en muy poco tiempo de ser una potencialidad escondida en el acrónimo BRIC, acuñado por Goldman Sachs, –Brasil, Rusia, India y China-, a convertirse en una referencia económica y política en América Central y del Sur, como prueba su reciente golpe de mano en Honduras. Pareciera como si todo lo que roza Brasil, aun de lejos, esté llamado a convertirse en oro, nueva piedra filosofal para un mundo financiero deprimido. Y, como ocurriera con otros fenómenos similares en épocas recientes, proliferan los informes que hacen referencia a compañías expuestas al país gobernado por Lula. De hecho, no es sino después de una serie de vaivenes financieros significativos que sus autoridades adoptan, ya en 1999, un esquema de objetivos en política monetaria (inflación), política fiscal (equilibrio presupuestario) y política cambiaria (régimen flotante) que permiten, al calor del boom financiero mundial, generar la mayor etapa de crecimiento e inversión en Brasil en casi 30 años. De ese modo el país se encuentra, prácticamente por primera vez en su Historia, con los mecanismos necesarios como para afrontar sólidamente la crisis que estalla a finales de 2007 y principios de 2008: sin deuda en moneda extranjera, con superávit primario y una fuerte acumulación de reservas internacionales. Dicha solidez le permite adoptar medidas contracíclicas sin poner en riesgo la estabilidad política, económica y financiera que tanto le había costado alcanzar.

México y Brasil

Curiosamente Brasil, en su estrategia, no parece contemplar mucho a México ni este a aquel, ya que en su presentación olímpica en Copenhague Brasil tuvo como su principal argumento que serían los primeros juegos del cono sur y que representarían a toda Iberoamérica (¿Centroamérica no lo es?). Que las olimpiadas de México 1968 (y el mundial de fútbol de 1986) no se mencionara, a parte del marketing, puede evidenciar que Brasil busca cumplir el rol que asumió México en los 90. Recordemos cuando México firmó el Tratado de libre Comercio con EEUU y Canadá, su entrada en la OCDE, sus reservas de crudo, su gran tamaño, los millones de habitantes, su rápida recuperación del crash financiero del 94, su estabilidad económica y la prosperidad turística parecían presagiar su consolidación como la potencia hegemónica en Iberoamérica (es la 11ª economía más grande del mundo). Vemos que los paralelismos son muchos; también Brasil va a organizar el mundial de fútbol de 2014 y unos juegos olímpicos en el 2016 como plataforma de despegue que, junto a su economía, petróleo, dimensión y población posicionará a Brasil en el «foco del mundo» (como suelen decir los medios de manera tan cursi, un eufemismo para no decir que lo que cuenta es la fortaleza de la nación en el mundo).

La percepción es que mientras Brasil despega, México está empantanado. El año pasado la economía brasileña creció un 5%, mientras que la mexicana lo hizo un 1%. Brasil es, junto con China e India, uno de los países que menos ha sufrido por la crisis económica mundial. México, en cambio, es uno de los más afectados. En Brasil, el empleo ya ha alcanzado los niveles que existían antes de la crisis. Las cifras financieras también son sorprendentes: este año, los bancos brasileños prestaron el 60% de los créditos otorgados en toda Iberoamérica. La Bolsa ha aumentado un 144%. Brasil antes mendigaba dinero del FMI; hoy se lo presta. El magnetismo financiero de Brasil es tal que el Gobierno, buscando frenar el enorme flujo de capitales que está entrando al país, acaba de poner un impuesto a las inversiones extranjeras («Una sabia medida», editorializó el conservador Financial Times).

EEUU y los juegos

Parece que los Obama no han puesto mucho empeño en llevarse estos juegos; EEUU no es un gran devoto de estos acontecimientos, suelen ser más seguidas sus competiciones internas que los juegos olímpicos, como se demostró en los descafeinados juegos de Atlanta de 1996. Lejos está la «ilusión» desplegada en los Ángeles 1984 con la guerra fría como fondo (Moscú 1980). También, inserto en una campaña por conseguir la aprobación de la Ley de Seguridad Social, EE.UU. no puede permitirse el lujo de que le acusen de gastos excesivos en unos juegos en medio de la crisis, y menos aún cuando ya asomaban indicios de corrupción.

Obama llegó deprisa y con el tiempo justo a Copenhague (4 horas en total estuvo), envío a Michelle unos días antes en representación de los EEUU (llama la atención el protagonismo de Michelle, no es primera dama «consorte» sino actuante, quizá inspirada en el ejemplo de Hillary Clinton), y no perdió el tiempo. Aparte del discursito y las fotos aprovechó el viaje para algo más concreto, llamar al orden al general Stanley McChystal, jefe militar en Afganistán, para dar un gesto de autoridad en un momento en el que reina una gran incertidumbre sobre la estrategia a seguir en el conflicto, y sobre todo tras el traspiés diplomático en las pasadas elecciones afganas, al parecer fraudulentas, y que EEUU validó demasiado pronto. El general McChystal, llamado a ser el hombre de confianza de Obama en la zona, ha venido expresando opiniones contrarias a las que salían de la Casa Blanca: por ejemplo, en la retirada de tropas o en el recorte de gastos, se han filtrado informes en los que el general expresa que una retirada inoportuna provocaría un desastre en la zona y en los intereses de los EEUU. Tanto es así que la oposición republicana ha pedido la comparecencia de McChystal en el Congreso: «Ya que el presidente no quiere escucharlo, nosotros lo haremos». En EEUU este tipo de conflictos, entre el Comandante en Jefe y uno de los más prestigiosos militares de su país, se siguen con especial atención ya que traen a la memoria el conflicto entre el general Douglas MacArthur y el presidente Harry Truman.

Venta de cazas de Brasil a EEUU para Afganistán

Brasil está negociando la venta de 100 aviones de combate Super Tucano, del constructor aeronáutico brasileño Embraer, para la Fuerza Aérea de Estados Unidos, según confirmó ayer el ministro de Defensa, Nelsom Jobim. Se prevé, según el ministro, que la próxima semana se llegue a un acuerdo en la negociación que dirige el Ministerio de Exteriores.

La venta, pese a ser de una empresa privada brasileña, depende de un acuerdo de cooperación en el área de defensa que está siendo negociado por los Gobiernos de los dos países, explicó Jobim. «Existe la posibilidad de venta directa, sin licitación, de hasta 200 aeronaves», afirmó el ministro, quien aclaró que el pedido sería de 100 aviones. El avión está diseñado para aterrizar en pequeñas pistas y, según Embraer, «cuenta con un avanzado y preciso sistema de navegación y de puntería que le garantiza alta precisión en las misiones, incluso en condiciones extremas y sin apoyo logístico». Según algunos analistas, EE UU planea usar los Super Tucano brasileños en la guerra de Afganistán.

Además de Brasil, que cuenta con 75 aeronaves en su flota, y de Colombia (25 aeronaves), el modelo también ha sido encomendado por las fuerzas aéreas de Chile, República Dominicana y Ecuador. Embraer recibió este mes una encomienda de ocho Super Tucano por parte de la Fuerza Aérea de Indonesia. El constructor ha vendido hasta ahora 177 unidades.

Consejo de Seguridad y Honduras

Brasil, como ya anunciábamos en el artículo anterior, tenía sus miras puestas en entrar en el Consejo de Seguridad de la ONU (acuerdo con Francia) y lo ha conseguido el pasado 15 de octubre cuando fue aprobado su ingreso. El gobierno de Lula ha optado por la estrategia política (no económica) de su acuerdo estratégico con Francia, justificado por la ganancia de estatus o poder internacional como se está viendo. Brasil quiere ser la potencia equilibradora en Suramérica. Como ejemplo de ello tenemos la osada e inusitada acción diplomática desarrollada en Honduras, la cual no es nada improvisada y ha sido planeada conscientemente para poner a prueba su liderazgo.


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