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Cuba cierra los comedores para empleados estatales

Adiós a 24.700 comedores obreros

La medida afecta a más de 3,5 millones de trabajadores

Miércoles 30 de septiembre de 2009, por ER. Matanzas

A partir del 1 de octubre de 2009, el gobierno de Raúl Castro comenzará a cerrar los comedores que han utilizado durante décadas los funcionarios cubanos, que representan alrededor de un 1/3 de la población. Esta medida se iniciará de forma experimental en cuatro ministerios

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Cola en un comedor obrero cubano
Se pone fin a 50 años de comunitarismo alimentario

Quien no trabaja, no come. La nueva racionalidad económica del gobierno cubano muestra sus garras más afiladas con una decisión que afecta a gran parte de la población del país. La política comunista consistente en asegurar la alimentación para todos los trabajadores (el 64% de la alimentación nutricional diaria está subsidiada en Cuba), va a dar paso a una política en la que cada uno ha de ganarse lo que come trabajando, mediante el estímulo del salario (pago a destajo). El argumento es el siguiente: el trabajador estaba acostumbrado a recibir la alimentación casi gratis y se acomodaba, lo que perjudicaba su actividad productiva y esfuerzo.

Como paso intermedio, a cambio de la comida se dará a los trabajadores 15 pesos cubanos al día para alimentarse. No se trata en ningún caso de un sueldo añadido, ya que no computarán para la seguridad social y tampoco se entregarán si el trabajador no se presenta a trabajar.

La austeridad y el ahorro son «la punta de lanza» de la política económica de Raúl Castro para combatir las «diversas crisi»s que asolan a Cuba. Según el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, la desorganización y falta de control en los comedores es de tal calibre que en 2008 se detectó un exceso de productos valorado en 35 millones de dólares: «Se trata de dar, más que de quitar. De abrir las puertas a la racionalidad y al ahorro, de liberar al país de una carga que no puede ni está en condiciones de seguir llevando. En fin, de dar a cada cual la posibilidad de elegir, pero sobre todo de responsabilizarse aún más con su jornada de trabajo».

El gobierno cubano quiere acabar con la subvención innecesaria que conlleva despilfarro de recursos, con la importación de alimentos caros, con la libreta de racionamiento y con el mercado negro a costa del Estado. Pero, aunque son argumentos contundentes desde los postulados de la más estricta racionalidad económica, la situación del trabajador cubano es económicamente muy precaria, lo que llevará previsiblemente a la gente a seguir trabajando para cubrir los niveles mínimos de subsistencia y poco más.

Desde El Revolucionario, creemos que hay que analizar con suma cautela los acontecimientos que se están produciendo en Cuba. Máxime cuando las medidas que en los últimos meses se están llevando a cabo por Raúl Castro parecen indicar que la apertura socialdemócrata está muy cerca y que la iniciativa del ciudadano a escala individual será cada vez más importante en la economía cubana. Racionalidad económica, posibilidad de elegir y estímulo salarial parecen ser las nuevas misivas para el futuro trabajador-consumidor cubano. Pero, ¿está Cuba socialmente preparada para el cambio?


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