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Ha vuelto a Nicaragua

El regreso de Mel Zelaya a Honduras sólo duró dos horas

Quiere dialogar con el ejército hondureño

Sábado 25 de julio de 2009, por ER. Tegucigalpa

Zelaya cruzó la frontera pero el Ejército no le dejó ir más allá. No pudo llegar a Tegucigalpa

Tras permanecer dos horas en territorio neutral, pero dentro de suelo hondureño, el depuesto presidente Manuel Zelaya volvió a Nicaragua, lugar de su actual exilio tras el golpe de Estado que le quitó del poder por incumplimiento de los preceptos constitucionales. A los periodistas que con él iban les dijo: «Queremos garantizar la paz, no quiero que tengan que disparar, porque me hacen daño o me asesinan, yo estoy dispuesto a ponerme en frente a los militares, pero también tengo uso de razón, objetividad, vengo desarmado, sin chaleco ni salvavidas».

Pidiendo diálogo con los mismos militares que, cumpliendo con la Constitución de Honduras (sin entrar ahora en los fundamentos burgueses de dicha constitución) le quitaron del poder, Zelaya ya en Nicaragua pide respuesta a los miembros del Estado Mayor del Ejército de Honduras tras su ofrecimiento de diálogo. Todavía espera volver a entrar en Honduras, pero no sabe cuánto tiempo pasará en el exilio. Puede que, como en el caso de Aristid, sea indefinido.

En declaraciones a TeleSur, Zelaya afirmó que su familia conseguiría pasra los retenes fronterizos. Junto a ellos, iban algun llamados «dirigentes de los sectores sociales» (¿acaso no es un importantísimo sector social el mismo Ejército que le ha depuesto?). Pidió respeto y entendimiento y una reafirmación de la voluntad popular expresada en las urnas cuando le eligieron presidente. Fundamentalismo democrático en su versión pródiga.

Antes de su entrada, lo cierto es que el actual Gobierno catracho de Micheletti tenía preparada su detención. Con un nuevo fracaso de Zelaya, esta vez para entrar en su nación, el futuro de Honduras queda un poco borroso: lejos de cualquier posibilidad de que Zelaya pueda recuperar el poder, o incluso de que una guerra civil azote a la nación centroamericana, lo cierto es que el nuevo Gobierno de Micheletti está demostrando una considerable eutaxia. Pero en el tablero hondureño no juegan sólo las clases sociales y las facciones de poder que se disputan Tegucigalpa. Hay también jugadores extranjeros, y poderosos, cada uno a su escala.


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