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Trescientos años de política exterior tirados a la basura por un mequetrefe al que llaman «Ministro»

Un mono en Gibraltar

Pedro Caruana, Miguel Ángel Moratinos y David Miliband unen sus manos en una humillación histórica para España

Miércoles 22 de julio de 2009, por Grupo Promacos

Corría el año 1704, en un caluroso mes de agosto. La Guerra de Sucesión por el trono de España, del Imperio Español como estado más importante del Antiguo Régimen, enfrenta al bando del Archiduque Carlos con el bando de los Borbones. Una flota de Inglaterra, aliada del Archiduque, toma Gibraltar. Pero el oficial al mando, el almirante Rooke, no se hace con la plaza en nombre del Archiduque, sino de la Reina de Inglaterra. Acto seguido se entrega al saqueo y el pillaje como sólo los piratas Hijos de la Gran Bretaña saben.

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Caruana, Moratinos y Miliband
Un delincuente «llanito» y un pirata inglés rodean al pánfilo ministro español

El Tratado de Utrech firmado en 1713 por los bandos español e inglés, que ponía fin a la Guerra de Sucesión, establecía la entrega de posesiones españolas como Menorca y Gibraltar, aunque no de pleno derecho: quedaban prohibidas las relaciones de toda índole entre España y la posesión inglesa de Gibraltar, en tanto que se la reconocía como colonia y no como territorio inglés de pleno derecho. El Campo de Gibraltar aledaño al Peñón no podría ser habitado, y las aguas que circundan el peñón serían de soberanía española. El Tratado establece que la situación de dominio inglés es coyuntural, pero que podrá volver a ser territorio español, y nunca, pese a los llanitos y la basura secesionista antiespañola, un estado independiente.

Felipe V se bajó los pantalones coyunturalmente, pero mantuvo en el Tratado que aquella situación no quedaba establecida por siempre, como sucedió con Menorca y otros territorios trasvasados de una monarquía a otra. En ambas posesiones se respetaría el idioma español y las costumbres hispánicas, como la religión católica.

De hecho, Menorca, que también figuraba como posesión traspasada a Inglaterra en el Tratado de Utrech, fue recuperada por España, aunque no mediante mesas de diálogo sino a las bravas, por la fuerza de las armas, primero en 1782 y posteriormente en 1802 de manera definitiva.

Esto significa que Gibraltar, dado que sigue manteniendo todos los ingredientes hispánicos reconocidos por el Tratado de Utrech, podría volver a ser parte de la soberanía española en cualquier momento. De hecho, España intentó hacer en Gibraltar lo mismo que en Menorca, asalto infructuoso que se llevó por delante muchas vidas, entre ellas la del eminente patriota José Cadalso. Muchos políticos ingleses denunciaron la situación humillante de Gibraltar, acentuando que difícilmente el orgullo británico resistiría una situación así, si España o cualquier otro país extranjero poseyera una colonia en alguna de las Islas Británicas.

Sin embargo, Inglaterra mantiene Gibraltar por motivos eminentemente estratégicos: es la entrada al Mediterráneo y en ella se instaló ya desde el comienzo una compleja red de túneles para mejorar la logística en caso de guerra, como sucedió durante la II Guerra Mundial. A día de hoy, Gibraltar es la sede de la Red Echelon que Estados Unidos usa para espiar todo movimiento en la zona. España, que ya dispone de las ciudades de Ceuta y Melilla en la otra orilla del Estrecho, no podría disponer de soberanía en ambos puntos: tendría que aceptar la situación actual o entregar las ciudades autónomas a Marruecos a cambio de recuperar Gibraltar.

Pero desde el Grupo Promacos consideramos que, aunque la situación actual sea poco propicia para la recuperación de Gibraltar, no implica que haya que desistir: Gibraltar pasó a manos inglesas antes de que existieran Estados Unidos, la ONU y la OTAN, y puede suceder que estas y otras instituciones políticas desaparezcan o pierdan preeminencia y que el problema se mantenga, ya en otra coyuntura que permita la devolución a quien es su legítimo dueño: España.

Así lo entendieron todos los gobiernos y jefes de estado españoles desde 1713: cuando en 1954 la reina Isabel II buscó la humillación de España, celebrando los 250 años de ocupación del Peñón por Inglaterra, el régimen de Franco reaccionó con el cierre de la Verja que da acceso por tierra a Gibraltar, lo que hizo que los llanitos, enriquecidos gracias al contrabando y otras actividades ilícitas que los ingleses conocen gracias a su querencia por la piratería, comenzaron a sufrir una crisis económica considerable. Incluso en el año 2001, el gobierno del entonces presidente Aznar logró un acuerdo que reconocía la «cosoberanía» anglohispana sobre el peñón; pese al absurdo del concepto (no puede haber «dos soles en el cielo», como decía Alejandro Magno), todo indicaba que España perseveraba en su ser y mantenía su reclamo sobre Gibraltar.

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Peñón y Campo de Gibraltar
Como buenos piratas, los ingleses incumplieron el Tratado de Utrech, edificando en el Campo de Gibraltar, para que la humillación española fuera doble

Sin embargo, la llegada al poder del actual gobierno socialfascista en el año 2004, justo cuando se iba a humillar nuevamente a España, aprovechando la efeméride de los 300 años de ocupación del Peñón, supuso la decadencia de esa política mantenida sin discusión por todos los gobiernos de España. El Ministro Moratinos, el mismo que se ha lucido con la visita de ayer, formuló unos acuerdos para legalizar los negocios ilícitos que se realizaban en el Peñón y en los que trabajaban clandestinamente y sin contratos un buen número de españoles. Pero aquello era tanto como reconocer que Inglaterra había pisoteado nuevamente los términos del Tratado, que establecía, como ya dijimos, que el Campo de Gibraltar y las aguas territoriales jamás serían ocupadas ni cruzadas por los gibraltareños. Hoy sigue luciendo en el Campo de Gibraltar un Aeropuerto y unas viviendas de pleno lujo, para escarnio de nuestros gobernantes, todo legalmente reconocido.

Por otro lado, ese reconocimiento, junto a la apertura de la verja que también realizó un gobierno socialista en 1985, supuso la fundación de un «foro tripartito» [sic] y el despegue de la economía y el bienestar llanitos , financiados por una España ignorante que todo lo que compra en Gibraltar no paga impuestos y por lo tanto no redunda en beneficio alguno para España.

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Mono de Gibraltar
Primate que llegó con la ocupación inglesa y que la simboliza, asemejándose al Ministro Moratinos

Ayer se consolidó esta política iniciada por el socialfascismo nada más llegar al poder, con el reconocimiento expreso de la soberanía inglesa, al acudir Moratinos junto al representante colonial inglés, Pedro Caruana, y el Ministro de los filibusteros británicos, David Miliband. Pese a que la prensa socialfascista diga que se mantiene la pretensión de recuperar Gibraltar, de hecho se muestra que no es así.

Cuentan que los denominados Monos de Gibraltar llegaron con la ocupación inglesa y que se irán cuando el Peñón vuelva a soberanía española. Pero mientras tanto, suelen mostrarse muy agresivos, según dicen los llanitos, con los españoles que cruzan la verja. Desde luego que esos simios tienen mucha más firmeza que los españoles, que votan a un gobierno que se permite pisotear trescientos años de firmeza española, sobre un territorio que jamás debió ser expoliado.


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