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Reproletarización y falta total de ética

Trabajador boliviano pierde un brazo en su puesto, el empresario le deja a 200 metros de la puerta del hospital y tira su brazo a la basura

Impidiendo así el reimplante

Jueves 11 de junio de 2009, por ER. Cochabamba

Ocurrió en España. Un emigrante boliviano que trabajaba allá sin contrato y cobrando en negro perdió un brazo al operar con una panificadora. El empresario, que lo pagaba una miseria y en negro -sin contrato-, le obligó decir que él lo tenía legalmente contratado, además de dejarle a 200 metros de la puerta del hospital más cercano. Por si fuese poco, tiró su brazo a la basura, impidiendo así cualquier intento de reimplante

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El boliviano Franns Rilles
Víctima de la típica y aberrante explotación capitalista en pleno 2009

Lo ocurrido a Franns Rilles, ciudadano boliviano residente en España, donde trabajaba en condiciones infrahumanas y de manera ilegal, no puede verse más como una muestra de la progresiva reproletarización que vive la sociedad política española en general, y de los inmigrantes en particular, siendo el colectivo mayoritario sin duda los hispanos (conformado por varias nacionalidades: ecuatorianos, colombianos, peruanos, bolivianos, argentinos, dominicanos, brasileños, chilenos, venezolanos, paraguayos, uruguayos, &c.)..

Al no tener contrato legal en la empresa panificadora en la que trabajaba, en España legalmente no podría calificarse lo que le ha ocurrido como Accidente Laboral, a pesar del parte del hospital que se ha difundido a algunos medios. Fue el 28 de mayo, cuando nuestro compatriota perdió su brazo izquierdo, segado de cuajo, mientras intentaba sacar un paquete de harina caído a una panificadora. Su jefe, un sátrapa pequeñoburgués español, lo abandonó a 200 metros del hospital más cercano y, lo más grave, al volver a la fábrica el empresario limpió la sangre y se deshizo del brazo de Rilles tirándolo a un contenedor de la basura, imposibilitando así el reimplante. Una forma de actuar que recuerda a las descripciones crueles y despiadadas de la vida de los proletarios del siglo XIX europeo que retrataron desde novelistas como Carlos Dickens, hasta filósofos de la profundidad del alemán Carlos Marx. Una realidad todavía dada en el siglo XX en muchos países, de manera particular en los subdesarrollados y que, parece, está volviendo a darse en algunas naciones políticas del llamado mundo desarrollado, particularmente en España.

La Fiscalía española investiga los hechos porque podrían —¿sólo podrían?— constituir un delito. Tampoco Rillers había sido dado de alta, al carecer de contrato, en la Seguridad Social española, servicio público de atención sanitaria a la población. Pero todos sus compañeros en la empresa estaban en la misma situación socioeconómica y laboral salvo uno que sí tenía permiso de residencia. Al menos eso ha denunciado uno de los sindicatos mayoritarios del país, Comisiones Obreras.

La situación de proletario de Franns era clarísima: dos años trabajando en esa empresa, con jornadas laborales de 12 horas, sin contrato laboral y cobrando 23 euros al día. Si a ello le añadimos su condición de inmigrante —quizás el racismo hispanófobo del empresario, que no aseguramos pero tampoco negamos, también haya influído en su trato a Franns—, tenemos la sensación de asistir a un hecho propio de hace ciento cincuenta años. El nombre del empresario no debe olvidarse: Raul Rovira, y su empresa Panaderías Rovira. Ha atentado contra el ser de un módulo productor, indispensable en el campo económico, no ha protegido su cuerpo y ha actuado de manera egoísta —acusó a Franns de estar borracho—, racista, clasista y criminal. Proteger a los módulos proletarios y mejorar su situación es responsabilidad de todo Estado socialista que se precie, ya que hay que tratar siempre de mantener o mejorar, proteger, al sujeto operatorio. El no hacerlo sería un crímen horrendo penado con la pena máxima posible.

Comisiones Obreras se personará como acusación en el juicio que se lleve a cabo contra los patronos de la empresa por un delito contra los derechos de los trabajadores y otro de omisión de ayuda a un trabajador. La Guardia Civil, cuerpo policial-militar español, alertada del suceso por familiares de Franns, acudió en busca del brazo seccionado al contenedor, aunque ya poco se podía hacer. También se presentarán como acusación. Comisiones Obreras ofrecerá a la familia Rillers en España sus servicios jurídicos de forma gratuíta.

El Revolucionario de Cochabamba se solidariza con todos los bolivianos residentes en España que puedan sufrir trato vejatorio por su condición de inmigrantes y de proletarios (que sí los hay en España). También con el resto de hermanos americanos y, sí, con los españoles que también sufran una situación similar de explotación económica y vejación moral por parte de patronos sin escrúpulos a los que habría que castigar de manera revolucionaria. Será imposible cualquier unidad política y económica de carácter socialista con los españoles mientras estos mantengan, en nombre de la democracia y el progreso social, una sociedad clasista y racista en la que se paguen millonadas por futbolistas hispanos mientras se trata como animales a proletarios compatriotas e inmigrantes. Los españoles deberían hacérselo mirar.


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