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Dossier de El Revolucionario Barcelona sobre estos aliados en fines del secesionismo antiespañol

El fascismo españolista: derecha no alineada antipatriótica

El fascismo españolista, aunque residual y marginal, es también enemigo de España

Jueves 26 de marzo de 2009, por ER. Barcelona

Los grupos residuales del neofascismo español comparten con los nacionalismos étnicos secesionistas los mismos mitos: el de la cultura, el de la lengua, el de la etnia y «Europa»

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Bandera del Tercer Reich
La derecha no alineada fascista y nazi defiende lo mismo que la derecha no alineada nacionalista fraccionaria con respecto a España: su disolución en pequeñas naciones étnicas y su inclusión en "Europa"

No es casual precisamente que el más importante grupo neonazi español (y, por extensión, europeo) de la postguerra mundial estuviese radicado en Barcelona. El Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE), al que pertenecieron algunos conocidos neofascistas del siglo XX como Pedro Varela Geiss (conocido neonazi, negacionista del Holocausto y regente de la Biblioteca Europa en Barcelona), Erick Nörling o Jorge Verstrynge, antiguo secretario general del partido de derecha socialista Alianza Popular de Manuel Fraga, luego reconvertido a la socialdemocracia (aunque nunca se pudo confirmar fehacientemente su participación en CEDADE), fue el grupo pionero de la derecha extravagante del neonazismo españolista.

CEDADE: pioneros del neofascismo españolista antiespañol

CEDADE se caracterizó por ser pionera en editar pasquines en gallego, catalán y vasco, en los que exaltaba la idea de una España convertida en provincia de Europa, la Europa de las étnias en que se dividiría la raza aria, según la cosmovisión nacionalsocialista clásica. Sin embargo, el nacimiento de CEDADE como organización coincide en el tiempo (década de 1960) con el resurgimiento de grupos neofeudales catalanes, vascos, gallegos y de otras regiones de España. La estrategia del régimen franquista era clara: CEDADE, al igual que esos otros grupos, exaltarían las peculiaridades regionales para frenar el avance del marxismo y así, evitando una revuelta marxista-leninista en suelo español (tenían las referencias que, tras la muerte de Salazar en Portugal, llegaban sobre una posible revolución antifascista, cosa que finalmente ocurrió en 1974 en la famosa «Revolución de los Claveles»). En la década de 1970 Franco dio carta blanca a las llamadas «lenguas nativas» como legales, algo que, como el famoso Pacto de Santoña que realizaron los golpistas de 1936 frente a la República junto al Partido Nacionalista Vasco enterrando las posibilidades de triunfo del Frente Popular republicano, fue minando, junto a otras cosas, a la izquierda comunista española, cuya total bancarrota se produjo con las elecciones de 1977, primeras tras la muerte de Franco, que dejaron al PCE como tercera fuerza política, muy por detrás de UCD (coalición de partidos de derecha liberal) y del PSOE (socialdemócratas). Así pues, el neofascismo españolista jugó un papel disgregador del patriotismo revolucionario español y antifranquista, aliándose así con el neofeudalismo, e incluso con algunos nombres célebres del franquismo como Manuel Fraga (el «Milósevic gallego»).

Ya no se trataba tan sólo de la derecha primaria del carlismo, ideología legitimista de derecha primaria que reclamaba el Antiguo Régimen, los fueros y los privilegios medievales y de cuyo seno, tras la dictadura, saldrían los reformados PNV (que ya en su momento fue una evolución del carlismo), Esquerra Republicana de Catalunya, y otras fomaciones secesionistas étnicas. El neofascismo jugó un papel altamente antipatriótico, coadyuvando a esas formaciones y enarbolando un mensaje propio de nacionalismo étnico españolista que, aunque residual hoy día, juega un papel altamente contrarrevolucionario y antipatriótico.

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Revista de CEDADE
"Ni capitalismo ni comunismo", clamaban los neonazis catalanes de CEDADE

CEDADE nace en Barcelona en 1966. Fue fundada por un joven grupo de nazis catalanes, asiduos a las llamadas «audiciones wagnerianas» que se realizaban en la Ciudad Condal. En su conformación participaron los más radicales del falangismo radicado en Cataluña y varios nazis exiliados en España (como por ejemplo el rexista belga León Degrelle, a quién el mismísimo Hitler calificó de «hijo que hubiera querido tener»). La ideología de CEDADE era clara: nacionalsocialismo, nacionalismo español etnicista y europeísmo, y sus más importantes ideólogos en el momento de su fundación eran Joaquín Bochaca y Ramón Bau, ambos catalanes. En 1971 definen a España, en una de sus revistas, como una «unión histórica de razas», y se declaraban enemigos del «nacionalismo inculto, bárbaro y retrógrado de los toros y las castañuelas». Se proclamaban «regionalistas», pero siempre enmarcando ese regionalismo en Europa, el continente mitificado de siempre por el fascismo.

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Panfleto de CEDADE por Euskalerría
CEDADE, aliado (in)directo de ETA

En 1978 claman por un regionalismo radical, todavía no separatista, y ya en democracia comienzan a editar panfletos en vascuence, gallego y catalán. Llaman a la incorporación de Navarra en Vascongadas (la «Euskalerría» de ETA) y de Valencia en Cataluña (los «Països Catalans» de Esquerra), siempre dentro de la “Europa de las etnias”. En su estrategia no dudan en reivindicar a Francisco Maciá (ideólogo del nacionalismo catalán) y a Sabino Arana (fundador del PNV). Empiezan a hablar de «raza vasca», «andalucismo» y de «alternativa gallego-portuguesa». En 1984 se comparan con la CiU del entonces presidente catalán Jorge Pujol, además de reivindicar la figura de Roberto Yarbázal (1842-1902), alcalde de Barcelona que empezó a expresar la idea, en el siglo XIX, de «raza catalana».

La organización de CEDADE era la propia de toda empresa capitalista catalana clásica: mandos de origen catalán étnico y subordinados charnegos (emigrantes o hijos de emigrantes). Así funcionó este grupo neonazi durante décadas. El éxito de CEDADE fue copiado por otros grupos de la derecha no alineada fascista españolista, como la propia Falange Auténtica o el Frente Nacional de la Juventud, ya que ambas adoptaron, como CEDADE, tesis regionalistas y europeístas.

1980-1993: Época dorada del neofascismo en España

En la década de 1980 el neofascismo español, con CEDADE todavía al frente, vive su época dorada, que se extiende hasta 1993. CEDADE en sus publicaciones hace apología del Tercer Reich, al que llaman Estado «etnista», y se solidarizan con las que llaman «etnias perseguidas en Europa», como la catalana, la vasca, la gallega, la castellana, la asturiano-leonesa, la andaluza, la escocesa, la flamenca, la inglesa, la occitana, la bretona, la padana, la corsa, la cerdeña, la valona, la bretona, la croata, la serbia, la bosnia, la eslovaca, entre otras. Con ello, CEDADE marca el paso al futuro neofeudalismo. Si bien, CEDADE se distanciaba de cualquier reivindicación puramente independentista, y esto es lo que les separa de la derecha no alineada del nacionalismo fraccionario extravagante y neofeudalista. CEDADE supeditaba todas esas etnias a la unidad de Europa como Estado político regido por la raza, la sangre y el honor nacionalsocialista. En esta década decidieron unirse al NOE (Nuevo Orden Europeo), la «internacional negra», fascista, de la época, creada en Francia y que tuvo congresos en Barcelona en 1969 (en pleno régimen franquista y con la resaca del Mayo de 1968) y en 1977, ya en democracia burguesa.

Pero a pesar del esplendor neonazi español de la década de 1980 (con la creación de multitud de pequeñas organizaciones), CEDADE vivió una escísión, la del grupo «Nuevo Socialismo» (NS, iniciales, curiosamente, del partido de corta vida que el ex socialdemócrata Juan José Tamayo fundó tras su espantada, junto a María Teresa Saíz, en plena Asamblea de la Comunidad de Madrid en 2003 en plena votación de investidura para elegir al candidato del PSOE Rafael Simancas como nuevo presidente madrileño, y que acabó beneficiando al Partido Popular volviendo a poner a Esperanza Aguirre como presidenta de la Comunidad). Nuevo Socialismo acusó a CEDADE de «falso nacionalismo» y fue directamente a apoyar tesis federalistas para España. Nuevo Socialismo duró sólo hasta 1988, y su fundador, Ramón Bau, posteriormente dirigió el CEI (Círculo de Estudios Indoeuropeos, «think-tank» neonazi, eurasianista –llevan su arianismo hasta el apoyo de la República Islámica de Irán-, que se autodisolvió tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid). El CEI clamaba por una Europa racial blanca sin naciones políticas y tampoco se cortaba en reivindicar banderas secesionistas catalanas o vascas. Hoy, Ramón Bau dirige en la sombra la página web neonazi NuevOrden.

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Ernesto Milá
Neofascista españolista enemigo de España

El FNJ, también nacido en Barcelona, fue una escisión de las juventudes de Falange Española en 1977. Duró poco, hasta 1979. Su cabecilla es el hoy periodista miembro de la neofascista Red Vértice Ernesto Milá, muy admirado por los grupos fascistas italianos. En 1978 Milá fundó el Frente de la Juventud, disuelto a principios de 1980 por estar envuelto en múltiples robos y algunos asesinatos. Del Frente Nacional de la Juventud de Milá surgió en Madrid, comandados por el neofascista suicidado Fernando Fernández Perdices, el CENR (Coordinadora de Estudiantes Nacional-Revolucionarios) –NR son las siglas de «nacional-revolucionario», una forma más de derecha no alineada neofascista-, y del clásico grupo neonazi Asociación por las Bases Autónomas, conocido después como Bases Autónomas o BB.AA. Uno de los grupos más famosos, violentos y agresivos del neonazismo españolista que, sin embargo, cuando surgió, se declaraba a sí mismo como «anarconazi». Famosos son sus fanzines «¡A por ellos!» o «¿Y ahora, qué pasa? ¿Eh?», en los que se podían leer lemas como «Gora Musollini» o «Hitler y ETA, unidos en la lucha». La mascota de BB.AA. era la rata negra, surgida en Francia del tebeo «Chlorophile contre les rats noirs», y su símbolo la Cruz Celta o céltica, símbolo que para el neofascismo europeo cogió el fascista belga Jean Thiriart, uno de los padres del nuevo europeísmo con su libro «¡Arriba Europa! Una Europa unida, un Imperio de 400 millones de hombres.»

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La Rata Negra con la Cruz Céltica
Máscota y símbolo del neofascismo juntos, agrediendo a Snoopy con una bandera franquista (símbolo y mascota de los "fachas"); esta es una pegatina de la organización neofascista españolista heredera de Bases Autónomas, JNR (Juventud Nacional-Revolucionaria), de ámbito de actuación marginal

Bases Autónomas, y lo que quedaba de CEDADE, remodelaron tanto el fascismo que apenas sí se podía reconocerlo. Tras su desaparición en 1993 (y enmarcando así el fin de la edad de oro del neofascismo español, envueltos en el asesinato de la inmigrante dominicana Lucrecia Pérez en la discoteca abandonada Four Roses de Madrid (crimen horrendo en el que estuvo envuelto un Guardia Civil), muchos miembros de BB.AA. tuvieron caminos dispares. Perdices creó en 1992 Área Inconformista, de corta vida. Pero la «etapa anarconazi» de Bases Autónomas fue, sobre todo, antiespañola. Calificaban a España como «un absurdo» y se declaraban europeístas. Se adhirieron muchos de ellos a lo que se llamó «tercerposicionismo», «fascismo de izquierda» o «nacional-bolchevismo», un intento de mezclar el fascismo y el comunismo, que tiene en los rusos Alexander Duguin y Eduard Limonov sus máximos valedores mundiales (en España, el máximo exponente de esta corriente fascista sería Jorge Verstrynge, pero también el músico de la Movida Madrileña Fernando Márquez, «El zurdo», los cuales se han caracterizado por su defensa de la «autodeterminación» vasca y catalana o, en el caso de Márquez, su apoyo total a ETA).

El fascio-aberchalismo, contra España

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Emblema del colectivo neofascista Resistencia
Proetarras, antiespañoles, europeístas, proislámicos, indigenistas, y sobre todo fascistas

Parte de BB.AA. creó la revista digital Resistencia, cuyo lema es «Con nosotros, contra el Sistema», en la que llamaban a la «abertzalización de los pueblos de España», definían a la ikurriña (bandera del nacionalismo y de la Comunidad Autónoma Vasca) como una «verdadera bandera de combate», y llamaban al fascismo españolista y a ETA a luchar juntos contra el «judeoamericanismo». Resistencia tuvo contactos con el fascista-peronista argentino Norberto Ceresole, fallecido en 2003 y que fue asesor de Hugo Chávez hasta que éste le expulsó del país. Resistencia se refieren a España, al igual que los neofeudalistas o que muchos izquierdistas como Gaspar Llamazares, como «realidad plurinacional». Está claro que con nación, Resistencia, al igual que Carod Rovira o que De Juana Chaos, están diciendo «etnia».

La polémica en los círculos de la derecha no alineada fascista se desató en 1996, cuando «El zurdo» llamó al fascismo español a una alianza con el neofeudalismo para la «refundación nacional de las Españas», en la revista de Falange «Nosotros» (revista que, en una ocasión, publicó en portada una foto del Che Guevara sustituyendo la estrella roja de cinco puntas en su gorra por el yugo y las flechas, símbolo del nacional-sindicalismo español). La propia Falange cortó por lo sano este asunto y no volvió a hablarse de él hasta ya entrado el nuevo milenio. Pero no es de extrañar este debate en Falange, ya que la idea de José Antonio Primo de Rivera de España, o la de Ramiro Ledesma (fundador de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, JONS), es decir, la idea de España como «unidad de destino en lo universal», tiene su inspiración en José Ortega y Gasset y en el austrosocialista Otto Bauer, un concepto más vago que la idea de nación basada en la raza del nacionalsocialismo o de la lengua y la cultura de los neofeudalismos.

El neofascismo del siglo XXI: Movimiento Social Republicano, Plataforma por Cataluña y Partido Nacional Republicano

En el 2000, y también en Barcelona, el ex miembro de Resistencia José Antonio Llopart Senent, catalán, funda, con miembros de la Red Vértice, de Alternativa Europea (AE, fundada en 1998), y de la propia Resistencia el partido político neofascista Movimiento Social Republicano (MSR), que se define a sí mismo como «social-patriota» o «nacional-bolchevique». Y, siguiendo la tónica habitual antiespañola de estos grupos supuestamente «patriotas» del fascismo españolista (más bien patrioteros), se declaran europeístas, federalistas y definen a España en sus estatutos como «conjunto de pueblos unidos en un proceso integrador desvirtuado por el centralismo borbónico». El MSR, en cuyo seno militan numerosos skinheads (cabezas rapadas), clama por la «descentralización solidaria» de la nación española, y afirma, al igual que afirman partidos de “izquierdas” como el PSOE o Izquierda Unida que «la idea de España sólo es compatible con el reconocimiento de las identidades de los pueblos que la forman», por lo que reivindican sus «identidades, tradiciones, lenguas y culturas.» El órgano en Castilla del MSR se llama «Nación Castellana», y se autodefine como federalista (sería la versión fascistoide de la también derechista Izquierda Castellana o del Conceyu Xóven leonesista).

Otros grupos neofascistas como el Foro Arbil, integrista católico, defiende la unión voluntaria de los pueblos de España, desde la «diversidad», al igual que los autodenominados «comunistas» PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España).

También en suelo catalán actúa la racista Plataforma Per Catalunya , surgida del Moviment Patriotic Català , de las juventudes de Juntas Españolas (JJ.EE.) y de Vanguardia Nacional-Revolucionaria (VNR), todos estos grupos catalanes. El líder de Plataforma Per Catalunya, José Anglada, un reconocido franquista, hoy día va de defensor de la identidad catalana y de la lengua, al igual que Carod, Arturo Mas o Juan Laporta (presidente del Fútbol Club Barcelona, que supuestamente arrinconó a los Boixos Nois, grupo ultra del futbol catalán seguidores del Barça, pero que todavía los mantiene en el Estadio; Laporta es un conocido votante del partido de Carod, Esquerra Republicana de Catalunya).

España frente a Europa / Iberoamericanismo socialista frente a Europeísmo fascista

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El "Arrano Beltza"
Emblema de Sancho III el mayor, rey de Navarra, reivindicado tanto por ETA y el nacionalismo proetarra vasco como por el neofascismo españolista, otra cosa más en que se parecen estas dos derechas no alineadas; aquí en su versión neofascista

Con todo este dossier, El Revolucionario, el diario global de la izquierda revolucionaria en lengua española, defensor a partes iguales de la unidad indivisible de todas las naciones políticas iberoamericanas (Bolivia, Venezuela, Chile, Argentina, Brasil, México, España, Filipinas, &c.), al mismo tiempo que defendemos la unidad política y económica en el socialismo universalista y materialista filosófico de toda la Hispanidad (lusofonía incluída), quiere mostrar que el patrioterismo de los grupúsculos neofascistas españolistas no se basa en la defensa de la unidad de España, sino en la idea de raza, de lengua y de cultura, y por supuesto, en la idea de Europa, una Europa mítica cuyo epicentro sería Alemania y que abarcaría de Lisboa a Vladivostok (el «sueño eurosiberiano», que llamó Jorge Verstrynge en un libro suyo del mismo nombre, publicado en la editorial «marxista» El Viejo Topo). Una Europa defendida por nuevos grupúsculos neofascistas supuestamente españolistas como Frente Nacional, Nación y Revolución, Red Tercera Vía o el Partido Nacional Republicano, entre otros grupos de derecha no alineada racista anti-iberoamericana.

Todos ellos, fascistas y secesionistas, tienen en común su origen franquista. Fue Franco quien ya en la década de 1940 permitió la edición de libros en catalán, gallego y vasco. Fue Franco quien entabló relaciones con el tradicionalismo, vía carlismo, en Cataluña y Vascongadas. En 1964, la Academia de la Lengua Vasca, institución creada por Franco, permitió la edición del panfleto «25 años de paz», una loa a la victoria de Franco en la Guerra Civil española. Esta misma academia creó el «vasco unificado» en 1968, síntesis artificial y artificiosa de los varios dialectos que hablaban los campesinos de Vasconia durante siglos, y que se unificó bajo la batuta del régimen de Franco. Y fue en el régimen de Franco cuando se publicó la primera novela en lengua vasca (en realidad, en dialecto vizcaíno), «Aranzazu», del fraile franciscano Salvador Michelena, en fecha tan temprana de postguerra como 1949.

El fascismo españolista, en conclusión, nunca ha sido, ni es, ni jamás será, patriota español. El fascismo españolista, como el neofeudalismo o la socialdemocracia (tanto de PSOE, como de Izquierda Unida y del PP), es antiespañol. De hecho, el fascismo español bebe de fuentes extranjeras: el primer grupo de estas características en España, Acción Española, creado en 1931, nació como inspiración de la Acción Francesa de Maurras. La Falange Española de José Antonio Primo de Rivera surge por inspiración del fascismo italiano de Benito Musollini. Y todos los grupos que desde CEDADE hasta el PNR, pasando por BB.AA. o el MSR, han existido en España, no han sido más que copias de grupos franceses como Ordre Nouveau o italianos como Vanguardia Nazionale o el Movimento Soziale Italiano.

Todo fascismo es antipatriota. Todo patrioterismo españolista es antiespañol. La lucha patriótica, revolucionaria, socialista e iberoamericanista contra el separatismo vasco, catalán, gallego, mapuche, cambo, de Zulía o del Frente Moro de Liberación en Filipinas, y la lucha contra estos grupúsculos marginales, pero muy violentos, del fascismo anti-iberoamericano, ha de ser siempre una sola lucha.

La séptima izquierda iberoamericana, racionalista, materialista y universalista sólo puede ser antiseparatista y antifascista


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