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Nuestro caso es único en el mundo

Reiteramos: El Eje Franco-alemán no ayudará al Sáhara Occidental

Es imposible desear que la UE interfiera en pro de la autodeterminación si Francia apoya a Marruecos

Miércoles 25 de marzo de 2009, por ER. El Aaiún

Ni en las Naciones Unidas, un organismo aristocrático sin actuación efectiva en el mundo por su naturaleza internacional (una filfa) que es inservible en un mar agitado de naciones políticas ligadas a enormes plataformas continentales enfrentadas entre sí (así como no se puede pillar agua lanzando redes al lago) ni por medio de la Unión Europea (Eje Franco-alemán y biocenosis de estados-tiburones burgueses) y menos con ONG o asociaciones en defensa de los metafísicos Derechos Humanos, es posible librar al Sáhara Occidental del yugo opresor al que fue sometido desde 1976

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Como en el siglo XIX
Bernard Kouchner, ministro de exteriores de la nación gala, ejerciendo el famoso colonialismo francés después de defender a la tiranía alauita.

Desde las páginas de ER. El Aaiún notamos que en un ambiente de feroz anexionismo por parte de los invasores marroquíes imperialistas y el corpúsculo ultranacionalista que busca el «Gran Marruecos» ahora que intentan evitar a toda costa un auge chií en su nación política por medio de interrogatorios, se aviva cada día más la represión contra nuestros hermanos saharauis, con torturas, persecusiones y violaciones con saña y hasta nos vemos abandonados a un silenciado apartheid, que no rechina, parece, al progrerío más preocupado en los animales o el medio ambiente (cayendo en el Mito de la Naturaleza, como los indigenistas). . No parece existir una salida a corto plazo para el llamado "problema del Sáhara", ese agujero negro, y los refugiados en Argelia (Tinduf) lo notan. Aunque los más desesperados llaman a las armas, al lado del Frente Polisario, la mayoría sigue el ejemplo del Ministro de Exteriores de la RASD, Mohamed Uld-Salek, que dirigió una contundente crítica contra la política colaboracionista de su homólogo colonialista francés Bernand Kouchner con el agresivo país enemigo al dedicarle éste buenas palabras al Plan de Autonomía en oposición al referendo popular solicitado por la RASD tiempo ha, pero sólo aceptado por Marruecos con bases de manipulación (introduciendo colonos, etc) para manejar el resultado a gusto y beneficio. ¿Qué pretenden los franceses en este escenario? Nos tememos que el análisis de Uld-Salek no es razonable en su totalidad, pues todavía cree que la nación gala puede lograr «una era de paz, estabilidad y cooperación.» No vemos correcta esta línea a seguir. Y tampoco apoyar a los neofeudalistas navarros en Pamplona, como hizo nuestro presidente el 20 de marzo, para lograr girar todas las miradas posibles hacia el caso de nuestro país.

Y es que ni en las Naciones Unidas, un organismo aristocrático sin actuación efectiva en el mundo por su naturaleza internacional (una filfa) que es inservible en un mar agitado de naciones políticas ligadas a enormes plataformas continentales enfrentadas entre sí (así como no se puede pillar agua lanzando redes al lago) ni por medio de la Unión Europea (Eje Franco-alemán y biocenosis de estados-tiburones burgueses) y menos con ONG o asociaciones en defensa de los metafísicos Derechos Humanos, es posible librar al Sáhara Occidental del yugo opresor al que fue sometido desde 1976 y sigue vigente gracias a las risas y fiestas posteriores, más allá de la Transición, de Su Majestad el rey Juan Carlos I de Borbón y Borbón, fiel aliado y colega de Mohamed VI, y también del complaciente y viscoso socialfascismo farandulero, que predica el laicismo agnóstico atraemahometanos (sobre todo en contubernio con el neofeudalismo faccioso catalán), la aliciesca Alianza de Civilizaciones (de las piruletas) y la claudicación ante el empuje del curioso engranaje entre Francia (que siempre ha soñado con convertirse en un imperio), y sus antiguas colonias africanas, que ahora cuida y mima con hipocresía. Ni es ningún secreto que la educación del tirano marroquí fue pagada con fondos franceses.

Sin género de dudas, un Sáhara apoyado no sólo por nuestros compañeros de España sino además por toda la plataforma hispánica, de más de quinientos millones de sujetos en todo el mundo tendría más posibilidades de ser libre. Pero la libertad, y en esta ocasión con mayor justificación al tratar del Antiguo Régimen, no puede conquistarse con papelinas o referendos que nunca parecen votarse o acaso consultarse, es decir, con "las letras". El ejército de Marruecos y los cascos azules, custodios del gigantesco muro que separa la zona minada, son murallas infranqueables que necesitarían encontrarse con una arremetida más poderosa para dejar paso al Estado Saharaui Hispánico, pues consideramos que sólo desde un Estado político, armado y revolucionario es posible tener la libertad de no estar bajo el dominio de otros (Marruecos, Eje Franco-alemán) como sufrimos hoy en día. El panfilismo fundamentalista democrático sólo nos lleva a una espera continua y sin ningún tipo de éxito.


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