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¿Dónde está el Estado en Guatemala cuando de verdad la ciudadanía más lo necesita?

La muchedumbre enfurecida lincha a cinco presuntos secuestradores

Ante la pasividad del Estado, los vecinos se organizan y acaban con los criminales

Domingo 14 de diciembre de 2008, por ER. Ciudad de Guatemala

Los campesinos guatemaltecos se toman la justicia por su mano dado que la mano del Estado es incapaz de garantizarles su seguridad

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Uno de los frecuentes linchamientos
Las «manos invisibles» del Estado y del Mercado son demasiado invisibles en Guatemala

El pasado miércoles, un vecino en San Pedro Soloma (Noroeste de Guatemala) fue secuestrado obligado a pagar 60.000 quetzales —6.000 €— por su liberación. No obstante, el vecino secuestrado reconoció a sus secuestradores tras reunir a más de mil personas, se dirigió con palos, machetes y otros objetos contundentes a la aldea vecina en la que residían los presuntos secuestradores. Allí se les golpeó y torturó hasta que dieron el nombre de sus cómplices, siendo capturados en el acto. Se les trasladó al campo de fútbol de San Pedro Soloma, donde se les continuó golpeando hasta la muerte, tras lo cual fueron quemados.

En los últimos meses, los secuestros han aumentado considerablemente en la región y sin embargo las fuerzas de seguridad apenas consiguen lograr rescatar a los secuestrados.

La Policía Nacional Civil no ha podido ni acabar con los secuestros ni impedir el linchamiento de los secuestradores. De hecho, las autoridades judiciales no han podido entrar todavía en el campo de fútbol para recuperar los cuerpos de los fallecidos.

Necesitamos un Estado fuerte capaz de racionalizar el ejercicio de la justicia y que a su vez sea capaz de acabar con los criminales que azotan Guatemala.


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