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Efemérides trágica para Colombia

80 aniversario de la masacre de Bananeras

A manos del Ejército y la United Fruit Company

Lunes 8 de diciembre de 2008, por ER. Cali

En estas fechas se cumplen 80 años de uno de los acontecimientos más trágicos de la historia colombiana: la masacre de Bananeras, propiciada por el propio Ejército y la United Fruit Company, empresa hoy conocida como Chiquita Brands

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Obreros de Bananeras en huelga
3000 fueron asesinados por el Gobierno colombiano

Después de un cuarto de siglo tras el «rapto de Panamá», pagada ya la primera cuota de 5 millones de dólares estadounidenses —del total de 25 millones que a plazos pagó el Imperio a Colombia—, la contracción de la deuda externa colombiana, la irrupción vertiginosa de capital extranjero y el alza del precio del café, la década de 1920 en Colombia fue la década de la aceleración industrial y el comienzo de la construcción de la infraestructura económica nacional, que permitió el desarrollo del primer capitalismo colombiano. Aquella década fue decisiva para la conformación de un mercado nacional en Colombia, sin el cual no se entendería el desarrollo posterior, hasta hoy, del país, a pesar de nuestras deficiencias. Además, en esa década se produjeron dos hechos importantes en Colombia, en materia económico-social: el nacimiento del proletariado nacional y la incorporación de la mujer al mercado laboral.

Los 25 mil huelguistas tenían a su favor la simpatía de la población y del propio Alcalde, de los indígenas de la Sierra Nevada, de los comerciantes y algunos ganaderos que les enviaban reses para su manutención. Y algo inusitado, por lo contrario a las ideas generalizadas, fue el hecho que muchos trabajadores norteamericanos se solidarizaron con ellos. Se sabe, también, que hubo deserciones individuales y de grupo en el primer tiempo de la huelga, reclutas que se negaron a disparar y otros que entregaron sus armas a los obreros. La maquinaria pesada se introdujo en el país.

Colombia tenía en aquellos años cerca de más de 7 millones de habitantes. Todavía pululaban por la nación las haciendas tradicionales casi de tipo feudal, las inmensas plantaciones de café y un aspecto todavía casi de selva virgen. El motor económico lo suponían, además del café, las minas de oro, carbón, sal, esmeraldas y platino. Empezaban a articularse grandes redes comerciales de plantaciones de tabaco y banano. En las zonas caucheras del Amazonas colombiano los terratenientes seguían explotando fuerza de trabajo de forma esclavista.

El proletariado colombiano, en principio muy disperso, en seguida sufrió los efectos de la economía política, como economía nacional, al ver cómo el gobierno mediante leyes indicaba a los trabajadores dónde resultarían más productivas. Así se llegó a la Ley de Circulación, que permitió que gran cantidad de colombianos llegaran a trabajar en importantes enclaves norteamericanos como Tropical Oil Company, sita en Barrancabermeja, compañía del Imperio dedicada a la explotación del petróleo. También a otras como la Frontino Goil Mines, Choco Pacifico y United Fruit Company, situada en la zona bananera de Santa Marta. También en aquellos años se fundaba la Confederación Obrera Nacional y el Partido Socialista Revolucionario. Aparecían las primeras huelgas obreras de Colombia.

Los líderes obreros y sindicales de la zona bananera, como Sixto Ospino, Adán Ortiz Salas, Aurelio Rodríguez, José Russo, Erasmo Coronel, Josefa Blanco, entre otros, encabezaron una huelga contra la United Fruit Company. Abadía Méndez, presidente de Colombia en aquellas fechas, junto con su ministro de la Guerra, nombró comandante de defensa frente a la huelga a Carlos Cortés Vargas, el cual según muchos historiadores disfrutó de un exceso de atribuciones y, por tanto, de poder para reprimir aquella huelga. El 5 de diciembre Cortés Vargas y los huelguistas se disponían a negociar los nueve puntos de reclamo de los trabajadores. Todos en Barrancabermeja, desde el Alcalde hasta los vecinos, estaban con los huelguistas. Incluso muchos trabajadores estadounidenses se solidarizaron con los obreros colombianos en huelga. Cerca de 5000 trabajadores huelguistas se encontraban concentrados en la plaza principal del pueblo, durante aquellas negociaciones, cuando 300 hombres armados del Ejército, mandados por Cortés Vargas, rodearon a los obreros. Tras un toque de corneta, Cortés dio la orden de disparar en tres ocasiones. Cerca de 3000 de los 5000 allí concentrados murieron fusilados. Algunos cuerpos nunca se encontraron, ya que fueron posteriormente lanzados por el Ejército colombiano al mar.

Tras aquella matanza la represión antihuelguista se acrecentó en Colombia. Se formaron numerosos consejos de guerra, asesinatos masivos de líderes sindicales y cárcel para otros tantos. El primer gran acto contra el movimiento obrero colombiano marcó para siempre la historia violenta y represiva de los sucesivos gobiernos del país, que continúa hasta la actualidad. Por fortuna, los encarcelados fueron absueltos en su totalidad, gracias a la labor del abogado joven Jorge Eliécer Gaitán.

La matanza de Bananeras supuso un punto de inflexión en la historia de Colombia. Desde entonces, la violencia gubernamental frente a cualquier forma de protesta social ha sido la tónica de todas las décadas del siglo XX y la primera de este XXI. Sin dejar de criticar a ciertos grupos antigubernamentales, por no hablar de los narcos, la nación colombiana no ha vuelto nunca a vivir episodios de revuelta anticapitalista tan decisivos como aquellos producidos en los años de 1920. El Revolucionario Cali y El Revolucionario Bogotá recuerdan hoy a aquellos mártires de la clase obrera colombiana y les rinde homenaje.


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